Tu hijo de 3 años ya puede aprender cosas que algún día lo van a proteger. Tú no podrás protegerlo las 24 horas del día, así que prepáralo para la vida, y el mejor momento de hacerlo es ahorita, no cuando ya pasó una tragedia o un accidente.
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DESDE LOS 3 AÑOS
Enséñale tu nombre de verdad, no solo “mamá”. Si se pierde en el súper y dice “busco a mi mamá”, nadie sabe a quién llamar. Si dice “Laura Hernández”, te pueden buscar por el altavoz. Practíquenlo como juego.
Si se pierde, que se quede donde está, porque si camina es más difícil encontrarlo. Y que le pida ayuda a una señora con niños o a alguien que trabaje en la tienda. Muchos papás les dicen “busca a un policía”, pero en el súper casi nunca hay uno.
Las pastillas no son dulces. Muchas medicinas son de colores y saben dulce, y para un niño chiquito se ven igual que un caramelo. Nunca le digas “tómate tu dulcecito” para que se tome la medicina, y guárdalas en alto aunque te diga que ya entendió.
DESDE LOS 5 AÑOS
Pónganse de acuerdo en una palabra secreta de familia. Si alguien va por él a la escuela y le dice “tu mamá me mandó por ti”, pero no sabe la palabra, no se va con esa persona, aunque diga que es tu amiga o un familiar.
Que se sepa tu teléfono de memoria. Un truco que funciona: cantarlo como canción.
Y si mamá o papá no despierta, que marque al número de emergencias y diga su dirección. Practíquenlo con el teléfono apagado, y enséñale a no colgar hasta que se lo digan.
DESDE LOS 10 AÑOS
Si alguien en internet le pide fotos, que guarde un secreto o que se vean en persona, te lo tiene que contar. Dile desde antes que no se va a meter en problemas por decírtelo: muchos niños se quedan callados por miedo a que les quiten el celular.
Si se queda solo en casa, no le abre a nadie. Y si llaman por teléfono, nunca dice que está solo: “Mi mamá está ocupada, ¿le dejo un recado?”.
Cuando salga, que comparta su ubicación con la familia, pero que nunca la publique en redes ni suba fotos que digan dónde está en ese momento.
Nada de esto le quita la infancia. Le da herramientas para el día que tú no estés a su lado.
SÍGUENOS. CADA DÍA HAY UN CONSEJO NUEVO PARA CUIDAR A TU FAMILIA.
Lo que te toca a ti dentro de la casa
Enseñarle reglas sirve, pero un niño chiquito todavía no mide el peligro. Por eso tu casa también tiene que estar preparada:
- Guarda fuera de su alcance no solo las medicinas. También el jabón en polvo para la ropa, el lustre para muebles, los pesticidas y las plantas.
- Usa y guarda cada producto exactamente como dice su etiqueta.
- En el coche, que vaya siempre en su asiento de seguridad para niños y que todos usen el cinturón, aunque el trayecto sea corto.
- Si tienes calentador, estufa o fogón de gas, pon un detector de monóxido de carbono. Este gas no huele ni se ve, y se acumula en lugares donde no entra aire fresco.
Si crees que se tragó algo
- Mantén la calma y quítale lo que tenga en la mano o en la boca.
- Guarda el envase o la etiqueta del producto, porque el tratamiento depende de qué fue lo que se tomó.
- Llama al 911 de inmediato, aunque se vea bien. Un envenenamiento puede ir desde un malestar pasajero hasta daño en el cerebro, coma o la muerte.
Cuándo sospechar del gas
Ten cuidado si en tu casa alguien tiene dolor de cabeza, mareo, debilidad, náusea, vómito, dolor en el pecho o confusión, sobre todo si están junto a un aparato de gas o en un cuarto cerrado. Puede ser monóxido de carbono. Es fácil confundirlo con otra enfermedad, y una persona dormida puede morir antes de sentir algo. Si lo sospechas, salgan todos al aire libre y llamen al 911. Aquí sirve lo que ya le enseñaste a tu hijo: si mamá o papá no despierta, su llamada puede salvarlos.
