Si quedas atrapado bajo los escombros, tu primer instinto será gritar con todas tus fuerzas. Y ese instinto puede matarte. Cada grito gasta el oxígeno de tu bolsa de aire, te llena la boca de polvo y te agota justo cuando más energía necesitas. Los rescatistas recomiendan otra cosa.
QUÉ HACER PRIMERO
Cúbrete la nariz y la boca con tu ropa o cualquier tela. El polvo del derrumbe puede asfixiarte o dañarte los pulmones. No enciendas encendedores ni cerillos: puede haber fugas de gas. Y muévete lo menos posible, tanto para no levantar más polvo como para no desestabilizar lo que tienes encima.
CÓMO PEDIR AYUDA SIN GASTARTE
Busca una tubería, una varilla o un muro y golpéalo con un objeto duro: 3 golpes, pausa, y repites. Ese sonido viaja por la estructura y los equipos de rescate lo detectan mucho mejor que una voz. Guarda los gritos solo para cuando escuches rescatistas cerca. Si tienes tu celular, envía mensajes en lugar de llamar: la batería dura más y puede ser tu única señal.
CUÁNTO PUEDES AGUANTAR
La mayoría de los rescates con vida ocurren en las primeras 24 horas, pero ha habido personas rescatadas mucho después: en Haití, un joven sobrevivió 12 días con los refrescos y botanas que quedaron a su alcance. Si tienes agua o comida cerca, raciónala desde el primer momento. Mantener la calma no es un consejo motivacional: el pánico acelera tu respiración y consume el aire que te está manteniendo vivo.
El «triángulo de la vida» es un mito peligroso
Circula desde hace años una cadena que dice que hay que acostarse junto a los muebles y no debajo. Protección Civil, la Cruz Roja y los organismos sismológicos lo desmienten: en la mayoría de los sismos la gente muere por objetos que caen, no por colapso total, y el consejo del triángulo se basa en derrumbes que no son los típicos. Lo que sí salva es agacharse, cubrirse y sujetarse: al suelo, bajo una mesa firme, protegiendo cabeza y cuello, lejos de ventanas, hasta que termine. Y si estás en una zona de seguridad señalizada o puedes salir en segundos, sal con calma, sin correr y sin usar elevadores.
Si estás herido ahí abajo
- Sangrado abundante: presiona directo sobre la herida con tela y no la retires aunque se empape. Un torniquete improvisado solo si el sangrado de un brazo o pierna no se detiene y peligra tu vida; anota la hora en que lo pusiste.
- No trates de liberar una extremidad atrapada bajo un gran peso: al hacerlo puedes provocar el síndrome de aplastamiento, que mata al soltar la presión de golpe. Avisa a los rescatistas y espera.
- Mantén el calor: cúbrete con lo que haya; la hipotermia llega incluso en clima templado.
- Toma agua a sorbos si tienes, aunque no tengas sed. Sin agua se aguantan pocos días.
- Evita orinar cerca de tu bolsa de aire y ubica un rincón alejado: la higiene también cuenta cuando la espera es larga.
Cómo te encuentran
Los equipos usan perros, cámaras endoscópicas y geófonos, que detectan vibraciones muy leves. Por eso los golpes rítmicos funcionan mejor que la voz, y por eso piden silencios totales cada cierto tiempo: en ese momento están escuchando. Si oyes que gritan «¡silencio!», es tu turno de golpear. Un silbato es todavía mejor: se oye más lejos que un grito y no te desgasta. Por eso vale la pena traer uno en la mochila, en el llavero o colgado en la cabecera.
Lo que hay que tener listo desde hoy
Mochila de emergencia con agua, linterna de manivela o con pilas, silbato, radio, botiquín, copias de documentos, efectivo y una muda de ropa; punto de reunión familiar acordado; un contacto en otra ciudad al que todos llamen; muebles altos y el boiler anclados a la pared; y saber dónde están las llaves de gas y agua. Nada de esto se improvisa cuando ya está temblando.
Fuentes: Coordinación Nacional de Protección Civil (México); Cruz Roja; INSARAG (Naciones Unidas); Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) — desmentido del «triángulo de la vida».
