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Cómo sobrevivir si quedas atrapado bajo los escombros

Elaborado por Dr. José Rubio Soto
Cómo sobrevivir si quedas atrapado bajo los escombros

Si quedas atrapado bajo los escombros, tu primer instinto será gritar con todas tus fuerzas. Y ese instinto puede matarte. Cada grito gasta el oxígeno de tu bolsa de aire, te llena la boca de polvo y te agota justo cuando más energía necesitas. Los rescatistas recomiendan otra cosa.

QUÉ HACER PRIMERO

Cúbrete la nariz y la boca con tu ropa o cualquier tela. El polvo del derrumbe puede asfixiarte o dañarte los pulmones. No enciendas encendedores ni cerillos: puede haber fugas de gas. Y muévete lo menos posible, tanto para no levantar más polvo como para no desestabilizar lo que tienes encima.

CÓMO PEDIR AYUDA SIN GASTARTE

Busca una tubería, una varilla o un muro y golpéalo con un objeto duro: 3 golpes, pausa, y repites. Ese sonido viaja por la estructura y los equipos de rescate lo detectan mucho mejor que una voz. Guarda los gritos solo para cuando escuches rescatistas cerca. Si tienes tu celular, envía mensajes en lugar de llamar: la batería dura más y puede ser tu única señal.

CUÁNTO PUEDES AGUANTAR

La mayoría de los rescates con vida ocurren en las primeras 24 horas, pero ha habido personas rescatadas mucho después: en Haití, un joven sobrevivió 12 días con los refrescos y botanas que quedaron a su alcance. Si tienes agua o comida cerca, raciónala desde el primer momento. Mantener la calma no es un consejo motivacional: el pánico acelera tu respiración y consume el aire que te está manteniendo vivo.

El «triángulo de la vida» es un mito peligroso

Circula desde hace años una cadena que dice que hay que acostarse junto a los muebles y no debajo. Protección Civil, la Cruz Roja y los organismos sismológicos lo desmienten: en la mayoría de los sismos la gente muere por objetos que caen, no por colapso total, y el consejo del triángulo se basa en derrumbes que no son los típicos. Lo que sí salva es agacharse, cubrirse y sujetarse: al suelo, bajo una mesa firme, protegiendo cabeza y cuello, lejos de ventanas, hasta que termine. Y si estás en una zona de seguridad señalizada o puedes salir en segundos, sal con calma, sin correr y sin usar elevadores.

Si estás herido ahí abajo

  1. Sangrado abundante: presiona directo sobre la herida con tela y no la retires aunque se empape. Un torniquete improvisado solo si el sangrado de un brazo o pierna no se detiene y peligra tu vida; anota la hora en que lo pusiste.
  2. No trates de liberar una extremidad atrapada bajo un gran peso: al hacerlo puedes provocar el síndrome de aplastamiento, que mata al soltar la presión de golpe. Avisa a los rescatistas y espera.
  3. Mantén el calor: cúbrete con lo que haya; la hipotermia llega incluso en clima templado.
  4. Toma agua a sorbos si tienes, aunque no tengas sed. Sin agua se aguantan pocos días.
  5. Evita orinar cerca de tu bolsa de aire y ubica un rincón alejado: la higiene también cuenta cuando la espera es larga.

Cómo te encuentran

Los equipos usan perros, cámaras endoscópicas y geófonos, que detectan vibraciones muy leves. Por eso los golpes rítmicos funcionan mejor que la voz, y por eso piden silencios totales cada cierto tiempo: en ese momento están escuchando. Si oyes que gritan «¡silencio!», es tu turno de golpear. Un silbato es todavía mejor: se oye más lejos que un grito y no te desgasta. Por eso vale la pena traer uno en la mochila, en el llavero o colgado en la cabecera.

Lo que hay que tener listo desde hoy

Mochila de emergencia con agua, linterna de manivela o con pilas, silbato, radio, botiquín, copias de documentos, efectivo y una muda de ropa; punto de reunión familiar acordado; un contacto en otra ciudad al que todos llamen; muebles altos y el boiler anclados a la pared; y saber dónde están las llaves de gas y agua. Nada de esto se improvisa cuando ya está temblando.

Fuentes: Coordinación Nacional de Protección Civil (México); Cruz Roja; INSARAG (Naciones Unidas); Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) — desmentido del «triángulo de la vida».