Todos perdemos entre 50 y 100 cabellos al día. Así funciona el cabello: unos se caen, otros nacen, todo el tiempo. Por eso ver cabellos en el cepillo, la almohada o la coladera no significa que te estés quedando calva. Lo que importa es reconocer las señales de que algo más está pasando. Manda esto al grupo de WhatsApp de tus amigas, sobre todo a la que ya anda gastando en tratamientos para la caída.
Hay caídas que se arreglan en casa. Si usas trenzas o chongos muy apretados todos los días, el jalón constante tira el cabello: afloja el peinado y se recupera. Si pasaste por una enfermedad fuerte, una cirugía, un parto o mucho estrés, es normal que 2 o 3 meses después el cabello se caiga a puños: asusta, pero casi siempre se recupera solo.
Y hay señales de que sí necesitas ir al médico: zonas peladas redondas, caída con comezón o escamas en el cuero cabelludo, o caída acompañada de cansancio todo el tiempo. Ese cansancio puede ser falta de hierro, y eso se descubre con un estudio de sangre, no con shampoos.
Porque eso sí: ningún shampoo detiene la caída de raíz. El shampoo limpia, no llega a donde nace el cabello. Si la caída no es normal, el dinero va mejor en una consulta que en el frasco.
Esta información es educativa y no sustituye la valoración de un profesional de la salud. Ante una emergencia, llama al 911 o al número de emergencias de tu país.
