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Así tienes que guardar la insulina para que no se eche a perder. Avísale a tu familia

Elaborado por Dr. José Rubio Soto
Así tienes que guardar la insulina para que no se eche a perder. Avísale a tu familia

Es fácil que la insulina se eche a perder y nadie se dé cuenta. Cada vez hay más personas con diabetes, por eso es importante que todos aprendamos a cuidarla.

Mándale esta información por WhatsApp a quien se ponga insulina en tu familia.

EL FRÍO TAMBIÉN LA ECHA A PERDER

La insulina nunca se tiene que congelar. Si se congeló, ya no sirve, aunque la descongeles y se vea igual. Por eso no la pongas en el congelador ni pegada al fondo del refrigerador, donde a veces se forma escarcha. Y si viajas con ella en una hielera, que el hielo no la toque directo.

LA QUE NO SE HA ABIERTO

Va en el refrigerador, entre 2 y 8 grados, y dura hasta la fecha de caducidad.

LA QUE YA SE ESTÁ USANDO

Aquí muchos se equivocan. La pluma que ya se está usando no tiene que regresar al refrigerador: se guarda a temperatura ambiente, en un lugar fresco de la casa. Y una vez abierta, se tira a las 4 semanas aunque no haya caducado, porque va perdiendo fuerza. Algunas duran un poco más; revisa el instructivo. Escríbele con plumón la fecha en que la abriste para que no se te pase.

EL CALOR

Nada de dejarla en el carro, ni un rato. Tampoco junto a la ventana, la estufa o donde le dé el sol. El calor le quita fuerza, y la persona se pone su dosis completa sin que le haga el mismo efecto.

CÓMO SABER SI YA SE ECHÓ A PERDER

Revísala antes de usarla. Si cambió de color, si tiene grumos o cristales, o si está turbia cuando normalmente es transparente, no la uses. Ojo: algunas insulinas son lechosas de por sí; esas se mueven suave antes de usarlas.

Y si a tu familiar de pronto ya no le baja el azúcar como antes, una de las razones puede ser la insulina. Díganle a su médico.

Una insulina bien guardada es una dosis que sí le sirve.

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Qué hacer si crees que ya se echó a perder

  1. No la uses aunque te queden pocas dosis. Apártala para que nadie la tome por error.
  2. Saca una pluma o un frasco nuevo que esté bien guardado y anota la fecha en que lo abres.
  3. Si tu familiar ya se aplicó una dosis de la dudosa, avísale a su médico y pregúntale cómo vigilar el azúcar los siguientes días.
  4. No dejes ni cambies el tratamiento por tu cuenta. Cualquier ajuste lo decide su médico.
  5. Pregunta en la farmacia o en el consultorio cómo tirar de forma segura las plumas y agujas que ya no sirven.

Por qué cada dosis cuenta

Esta hormona normalmente la produce el páncreas. Su trabajo es ayudar a que el azúcar pase de la sangre a las células, donde se usa como energía. Si el medicamento perdió fuerza, el azúcar se queda en la sangre y sus niveles suben. Con el tiempo, tener el azúcar alto puede causar problemas de salud graves. Por eso una pluma mal guardada no es un detalle menor.

Quién más en la familia debería revisarse

La diabetes tipo 2 es la más común y se puede prevenir, retrasar o controlar con cambios en el estilo de vida. Tener familiares con diabetes aumenta el riesgo, así que si alguien en tu casa ya tiene este tratamiento, conviene que los demás también se cuiden. El riesgo sube si la persona:

  • Tiene 35 años o más.
  • Tiene sobrepeso u obesidad.
  • Casi no hace actividad física.
  • Tiene presión alta, colesterol bueno bajo o triglicéridos altos.
  • Le dijeron que tiene prediabetes, es decir, azúcar alto, pero no tanto como para llamarse diabetes.
  • Tuvo diabetes en el embarazo o tuvo un bebé de 9 libras o más (unos 4 kilos).
  • Tiene la piel oscura y gruesa en el cuello o en las axilas.
  • Fuma.
  • Tiene depresión, alguna enfermedad del corazón o ya tuvo un accidente cerebrovascular, que es lo que muchos llaman derrame o embolia.

Ser hispano o latino también aumenta el riesgo. Aprovecha la próxima consulta de tu familiar para preguntar si a los demás les conviene hacerse un estudio de azúcar en la sangre.