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Así se hace una RCP paso a paso. Por eso salva vidas

Elaborado por Dr. José Rubio Soto
Así se hace una RCP paso a paso. Por eso salva vidas

Esto es lo que pasa DENTRO de tu cuerpo cuando el corazón se detiene. Tienes 4 minutos. Después de eso, el cerebro empieza a morir. Si alguien se desploma frente a ti y su corazón se detiene, lo único que puede salvarlo eres tú. Así se hace RCP paso a paso… y por esto salva vidas.

El problema

Nuestro corazón trabaja cada segundo de cada día, llevando sangre y oxígeno a cada célula del cuerpo. Pero cuando ocurre un paro cardíaco súbito, el corazón deja de latir de golpe y el flujo de sangre se detiene. Sin ayuda, el cerebro, los órganos vitales y el propio corazón empiezan a morir. El daño cerebral comienza en apenas 4 minutos, y después de 10 se vuelve irreversible. Empezar la RCP es su única oportunidad.

Qué logran las compresiones

Al comprimir el pecho haces dos cosas críticas: primero, mueves sangre con oxígeno hacia el cerebro para mantenerlo vivo; segundo, mantienes ese oxígeno llegando al músculo del corazón, para que tenga la mejor oportunidad de recuperar su ritmo normal cuando llegue una descarga.

Con cada compresión te conviertes en una bomba artificial: haces el trabajo del corazón con tus propias manos.

La técnica

Toma tiempo poner la sangre en movimiento, por eso hay que empujar fuerte y empujar rápido para crear presión. Presiona al menos 5 centímetros de profundidad, en el centro del pecho, a un ritmo de 100 a 120 compresiones por minuto.

Y mira lo que pasa cuando levantas las manos del pecho: la sangre deja de llegar al cerebro. Por eso, si te detienes para dar respiraciones o para cambiar de persona, cada segundo fuera del pecho cuenta.

Si no empujas lo suficientemente profundo, la sangre no llega. Si vas demasiado lento, tampoco. Y si vas demasiado rápido, el corazón no alcanza a llenarse. Deja que el pecho suba por completo entre cada compresión: si no se descomprime, el corazón no se vuelve a llenar y no bombea sangre.

Recuerda: empujar fuerte y rápido, en el centro del pecho. Si se rompe una costilla, está bien. Lo que no está bien es dejar que el cerebro muera por falta de oxígeno.

Eres su única esperanza. Da lo mejor de ti y no te detengas hasta que llegue la ayuda médica o haya un desfibrilador cerca.

Tú puedes hacerlo.

Los 3 pasos antes de la primera compresión

  1. Seguridad: revisa que el lugar no sea peligroso para ti —tráfico, cables, fuego—. Un rescatista lesionado no sirve.
  2. Comprueba respuesta y respiración: sacude suavemente los hombros y grita. Mira el pecho no más de 10 segundos. Si no responde y no respira normal —o solo hace boqueadas ruidosas, que no son respiración—, es paro.
  3. Grita por ayuda y llama al 911, en altavoz, y pide en voz alta un DEA. Si estás solo con un adulto, llama primero; en un niño o bebé, da 2 minutos de RCP antes de ir por ayuda si no hay nadie más.
  4. Y empieza: talón de la mano en el centro del pecho, la otra encima, brazos rectos, con el peso de tu cuerpo.

Niños y bebés: lo que cambia

  • Niños (1 año a pubertad): una o dos manos, comprimiendo un tercio del diámetro del pecho, unos 5 cm.
  • Bebés (menos de 1 año): dos dedos en el centro del pecho, unos 4 cm de profundidad.
  • Ritmo: el mismo, 100 a 120 por minuto.
  • Si sabes dar respiraciones, en niños y bebés son especialmente importantes: 30 compresiones por 2 ventilaciones. En adultos, si no puedes o no quieres dar respiraciones, solo compresiones también salva.
  • El paro en niños suele venir de un problema respiratorio: atragantamiento, ahogamiento. Por eso ahí la vía aérea pesa más.

El DEA no puede equivocarse

Es la parte que más miedo da y la más sencilla: lo enciendes y él habla. Te dice dónde pegar los parches —dibujados en el aparato—, analiza el ritmo y solo permite la descarga si hace falta. No puede dar un choque a alguien que no lo necesita. Pega los parches sobre la piel seca y descubierta, aparta a todos al momento de la descarga y sigue con compresiones inmediatamente después. Cada minuto sin desfibrilar reduce las probabilidades de sobrevivir alrededor de un 10%.

Nadie te va a demandar por ayudar

Es el miedo que más frena a la gente. En México, quien auxilia de buena fe con los conocimientos que tiene no comete un delito; al contrario, omitir el auxilio cuando podías darlo sin riesgo sí está sancionado en varios códigos. Y hay algo más importante todavía: una persona en paro ya no tiene nada que perder. Sin RCP, muere. Con RCP imperfecta, puede vivir. Toma un curso: la Cruz Roja los da, duran unas horas y se practican en maniquí.

Fuentes: Asociación Americana del Corazón (AHA) — guías de RCP y uso del DEA; Cruz Roja Mexicana; Consejo Europeo de Resucitación.