Quedar calvo o perder el cabello es de las cosas más traumáticas para los seres humanos. Por eso, cada vez más personas deciden hacerse un trasplante capilar. Hoy te diremos cómo es el procedimiento, paso a paso. Envía este video a cualquier persona que creas que le pudiera funcionar.
Para entender cómo funciona, primero hay que saber por qué se cae el cabello. En la mayoría de los casos, la calvicie es genética: con los años, una hormona va debilitando los folículos de la parte superior de la cabeza hasta que dejan de producir pelo. Pero hay una zona, en la parte de atrás y los lados, cuyo cabello es prácticamente inmune a esa hormona. Y ese es justo el secreto del trasplante: tomar ese pelo resistente y mudarlo a donde ya no crece.
Todo empieza con un diseño. El especialista dibuja la nueva línea de cabello y calcula cuántos folículos necesitará, que pueden ser desde cientos hasta varios miles en una sola sesión. Luego aplica anestesia local, así que el paciente está despierto pero no siente dolor en ningún momento.
Después viene la extracción, y aquí hay dos caminos. En la técnica más moderna, llamada FUE, el cirujano retira los folículos uno por uno de la zona donante, con un instrumento diminuto y sin dejar cicatrices visibles. En la otra técnica, la FUT, se extrae una pequeña tira de piel con cabello, que luego se divide bajo un microscopio en cientos de pequeños injertos.
Cada uno de esos injertos contiene apenas de uno a cuatro pelos, y se conservan con cuidado en una solución especial mientras esperan su turno. Mientras tanto, el cirujano prepara la zona calva haciendo miles de incisiones microscópicas, cuidando el ángulo y la dirección exactos para que el cabello crezca de forma natural y nadie note que fue trasplantado.
Y entonces llega la parte más larga y meticulosa de todas: la siembra. Uno por uno, los injertos se colocan en cada incisión, cabello por cabello, hasta cubrir toda la zona. Por eso una sola operación puede durar entre cuatro y ocho horas, y exige una paciencia enorme.
Cuando termina, la cabeza queda con pequeñas costras y algo de enrojecimiento, que desaparecen en unos días. Pero aquí viene lo que sorprende a casi todos: a las pocas semanas, el cabello recién trasplantado… se cae. Y no, no es un fracaso. Es completamente normal. El folículo se queda vivo bajo la piel, descansando, y a los pocos meses empieza a producir un pelo nuevo y definitivo. El resultado final se ve por completo alrededor del año.
Lo mejor de todo es que ese cabello conserva su origen: como viene de la zona resistente, sigue siendo inmune a la calvicie, así que crece para quedarse. Por eso un trasplante bien hecho puede durar toda la vida.
Eso sí, los primeros días son clave: hay que tratar la zona con mucha delicadeza, evitar rascarse, el sol y el sudor, y seguir al pie de la letra las indicaciones del especialista para que cada folículo se afiance.
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