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Salud y cuerpo

Así se hace la liposucción paso a paso

Elaborado por Dr. José Rubio Soto
Así se hace la liposucción paso a paso

La liposucción no sirve para bajar de peso, aunque casi todos creen que sí. Lo que de verdad hace es esculpir el cuerpo, eliminando para siempre la grasa de zonas específicas. Y lo que pasa con esa grasa, y con la que te queda, te va a sorprender.

Esta cirugía no es para personas con obesidad: está pensada para eliminar la grasa rebelde que se acumula en el abdomen, la cintura, los brazos, los muslos o la papada, y que no cede ni con dieta ni con ejercicio.

El procedimiento comienza antes de entrar al quirófano. Con el paciente de pie, el cirujano dibuja sobre la piel las zonas que va a tratar, como quien traza un mapa. Ya con anestesia (local o general, según el caso), inyecta en la grasa un líquido especial que hincha la zona, la adormece y reduce el sangrado. Es la llamada técnica tumescente, y deja la grasa lista para salir.

Después, a través de incisiones de apenas unos milímetros, introduce una cánula: un tubo fino conectado a una máquina de succión. La mueve de un lado a otro, rompiendo la grasa y aspirándola al mismo tiempo. Toda esa grasa cae en un recipiente transparente donde se acumula, literalmente, litro a litro.

Al terminar, se cierran las pequeñas heridas y se coloca una faja de compresión que el paciente usará varias semanas. Habrá inflamación, moretones y molestias los primeros días, pero la mayoría retoma su rutina pronto. El resultado final se aprecia meses después, cuando baja toda la hinchazón.

¿Y la grasa que se fue? Se fue para siempre: esas células no se regeneran. Pero cuidado, porque las que quedaron en el resto del cuerpo sí pueden crecer si la persona sube de peso, deformando de nuevo la figura.

Lo que conviene saber antes de considerarla:

Si alguna vez has pensado en este procedimiento, hay tres cosas que marcan la diferencia. Primero, el candidato ideal está cerca de su peso estable y tiene buena elasticidad en la piel; si hay muchos kilos de más, el resultado no será el esperado. Segundo, verifica siempre que el cirujano esté certificado en cirugía plástica y que el procedimiento se realice en un hospital o clínica autorizada: las complicaciones graves casi siempre ocurren en lugares improvisados. Y tercero, la faja y las indicaciones postoperatorias no son opcionales; de ellas depende gran parte del resultado final.

La liposucción es una herramienta para moldear, no un atajo. Mantener el resultado sigue dependiendo de lo de siempre: buena alimentación y movimiento.

Los riesgos que hay que conocer antes

  • Trombosis y embolia pulmonar: el riesgo sube con procedimientos largos y con la combinación de varias cirugías el mismo día.
  • Embolia grasa, perforación de órganos y sangrado: poco frecuentes, pero graves.
  • Seromas (acumulación de líquido), irregularidades, hundimientos y pérdida de sensibilidad temporal o permanente.
  • Infección y problemas de cicatrización.
  • Complicaciones de la anestesia, la causa más frecuente de muertes en cirugía estética.
  • Y una advertencia específica: la transferencia de grasa a los glúteos —el llamado BBL— es de los procedimientos estéticos con mayor mortalidad reportada cuando la grasa se inyecta en el músculo. Pregunta explícitamente la técnica que van a usar.

La lista de verificación antes de decidir

  1. Cirujano plástico certificado: pide cédula de especialidad y certificación vigente del consejo correspondiente, y verifícalas.
  2. Hospital o clínica con licencia sanitaria y quirófano equipado. Nada de departamentos ni consultorios.
  3. Anestesiólogo certificado presente todo el procedimiento.
  4. Estudios preoperatorios y valoración de riesgo. Si no te piden ninguno, ahí está la respuesta.
  5. Pregunta cuántos litros piensan extraer: extracciones muy grandes en una sola sesión aumentan mucho el riesgo.
  6. Plan de complicaciones: a qué hospital te trasladan y quién responde.
  7. Y no combines varios procedimientos el mismo día solo para ahorrar: es uno de los factores más asociados a complicaciones graves.

Alternativas y expectativas realistas

Si lo que quieres es bajar de peso, la liposucción no es el camino: no mejora el colesterol ni el azúcar, y la grasa que importa para la salud —la que rodea los órganos— no se puede aspirar. Existen tratamientos no quirúrgicos que reducen grasa localizada de forma modesta, con resultados mucho más discretos de lo que prometen los anuncios. Y ninguna cirugía sustituye lo que sostiene el resultado: alimentación, movimiento y sueño. Si el peso es el problema de fondo, hay caminos médicos —incluida la cirugía metabólica en casos indicados— que sí atienden la salud, no solo la forma.

Fuentes: Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos; Asociación Mexicana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva; alertas sobre mortalidad en transferencia de grasa glútea.