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Salud y cuerpo

Así se curó el primer paciente con VIH. ¿Por qué no se hace con todos?

Elaborado por Dr. José Rubio Soto
Así se curó el primer paciente con VIH. ¿Por qué no se hace con todos?

Un hombre se curó del VIH gracias a un donante cuyo cuerpo no dejaba entrar al virus.

Se llamaba Timothy Ray Brown. Era estadounidense y vivía en Berlín, Alemania, y por eso el mundo lo conoció como “el paciente de Berlín”. En 1995 le dijeron que tenía VIH. Once años después, le encontraron leucemia, un cáncer de la sangre.

¿CÓMO SE CURÓ?

Para salvarlo de la leucemia, necesitaba un trasplante de médula: le destruyen la médula enferma y le ponen la de un donante, que empieza a fabricar sangre y defensas nuevas.

Su médico tuvo una idea. El VIH, para meterse en las defensas, casi siempre usa una especie de cerradura que tienen en la superficie. Hay muy pocas personas que nacen sin esa cerradura, y en ellas la mayoría de los VIH no puede entrar.

Buscaron un donante que fuera compatible con él y que además tuviera esa rareza. Lo encontraron.

En 2007 le hicieron el trasplante. Su cuerpo empezó a fabricar defensas nuevas, sin la cerradura. El virus ya no tenía por dónde entrar. La leucemia regresó y necesitó un segundo trasplante, pero el VIH no volvió. Dejó sus medicinas y, durante años, los estudios no encontraron el virus ni en su sangre ni en sus tejidos.

¿POR QUÉ NO SE HACE CON TODOS?

Porque el trasplante es muy peligroso. Antes de ponerte la médula nueva, tienen que destruir la tuya, y quedas sin defensas. Después, las defensas nuevas pueden atacar a tu propio cuerpo. A él le pasó, y además tuvo daño en el cerebro.

Por eso solo se hace cuando la persona también tiene un cáncer que pone en peligro su vida. A alguien que solo tiene VIH, el trasplante podría matarlo.

Y el donante es casi imposible de encontrar: tiene que ser compatible contigo y además haber nacido sin esa cerradura. Es una rareza que tienen pocas personas de origen europeo, y en otros lugares del mundo es todavía menos común.

Por eso, después de él, se han curado así menos de 10 personas en todo el mundo.

LO QUE SÍ HAY PARA TODOS

Hoy una persona con VIH que toma su tratamiento todos los días puede tener una vida larga.

Y hay algo que mucha gente no sabe: cuando el tratamiento baja el virus tanto que los análisis ya no lo detectan, esa persona no se lo pasa a su pareja por relaciones sexuales. Para eso tiene que seguir tomando sus medicinas todos los días, y puede tardar hasta 6 meses en llegar ahí.

También existe una pastilla para prevenir el VIH en personas que no lo tienen pero corren riesgo. Pregúntale a tu médico.

Y lo más importante es hacerse la prueba. Entre más pronto se sabe, mejor funciona el tratamiento.

¿QUÉ PASÓ CON ÉL?

Durante un tiempo nadie supo quién era; en 2010 decidió decir su nombre. Vivió más de 13 años sin VIH. La leucemia regresó y murió en 2020, a los 54 años, pero no de VIH.

Su caso demostró que curar el VIH sí es posible. Ahora los científicos buscan cómo quitarles esa cerradura a las defensas sin un trasplante, para que algún día la cura sí sea para todos.