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Así están reclutando los criminales a niños y adolescentes. Avísale a toda tu familia

Elaborado por Dr. José Rubio Soto
Así están reclutando los criminales a niños y adolescentes. Avísale a toda tu familia

El lugar más peligroso para un niño puede ser su cuarto. Si de un día para otro se encierra, se enoja cuando entras o se esconde para usar el teléfono, cuidado: podría estar siendo contactado por criminales que buscan reclutarlo.

Mándalo al grupo de WhatsApp de tu familia, para que todos estén pendientes.

Empieza en un videojuego o en redes sociales. Un amigo nuevo, más grande, le gana la confianza y después le ofrece trabajo: mucho dinero por algo fácil, como vigilar una calle o llevar un paquete. Se han documentado ofertas de hasta 2 mil pesos al día.

Casi nunca se los llevan a la fuerza. Se van solos y a escondidas, convencidos de que es un buen trabajo. Por eso la familia casi nunca se entera de la oferta.

Pon atención si, además del encierro, aparece dinero, ropa o un celular que no puede explicar, amigos nuevos que no conoces, deja la escuela o habla de irse a trabajar a otra ciudad.

Háblale antes de que le llegue la oferta. Explícale que si alguien le ofrece mucho dinero por algo fácil, es una trampa. Pregúntale con quién juega en línea. Y dile algo muy importante: que si ya le escribieron o ya aceptó algo, te lo puede contar sin miedo a un castigo. El miedo es lo que los hace callar.

Si te avisa que se lo están llevando, no esperes a ver si regresa: denuncia de inmediato al número de emergencias.

Qué hacer si descubres que ya lo contactaron

  1. Respira y mantén la calma antes de hablar con él. Si llegas gritando, lo más probable es que se cierre y deje de contarte.
  2. Siéntate a platicar en un lugar tranquilo, sin otros familiares alrededor. Dile que no está en problemas contigo y que lo que quieres es cuidarlo.
  3. Pídele que te enseñe los mensajes. Anota nombres de usuario, números de teléfono, apodos y lugares que le hayan mencionado.
  4. No borres las conversaciones ni bloquees todavía a esa persona. Esa información sirve cuando vas a denunciar.
  5. No le contestes al reclutador haciéndote pasar por tu hijo y no lo busques para enfrentarlo. Puedes poner en riesgo a toda tu familia.
  6. Avisa a otro adulto de confianza y a la escuela, para que más personas estén pendientes de él.

Errores que lo empujan más lejos

  • Quitarle el celular de golpe y sin explicación. Puede conseguir otro a escondidas y tú pierdes la única ventana a lo que está pasando.
  • Castigarlo o humillarlo frente a otros. Así aprende que contarte las cosas le trae problemas.
  • Decirle «eso a ti no te va a pasar» o «eres un tonto por creerles». Él ya se siente culpable y lo que necesita es apoyo.
  • Esperar a «ver si se le pasa». Estas ofertas no se quedan quietas: insisten y presionan.
  • Cuidar solo al que mostró señales. Si tienes más hijos, sobrinos o nietos, habla también con ellos.

Cuándo marcar al 911 sin esperar

  • Te dice que ya quedó de verse con alguien que conoció en línea.
  • No llega a la hora acostumbrada y no contesta.
  • Recibe amenazas contra él o contra su familia.
  • Encuentras armas, paquetes que no sabe explicar o indicaciones para viajar a otra ciudad.
  • Te cuenta que ya hizo algún «trabajo» y que le pidieron más.

Ten a la mano una foto reciente suya, la ropa que traía puesta y los datos de sus cuentas. Eso ayuda a que lo busquen más rápido.

Fíjate también en cómo se siente

Ser adolescente es difícil, y la presión de la escuela, la familia y los amigos es normal. Pero hay señales de que podría tener un problema de salud mental y necesitar ayuda:

  • Se ve muy triste, desesperanzado o como si sintiera que no vale nada.
  • Está molesto o muy preocupado casi todo el tiempo.
  • Consume alcohol o drogas.
  • Lastima a otras personas o destruye cosas ajenas.
  • Hace cosas imprudentes que podrían lastimarlo a él o a otros.

Estos problemas son reales, duelen y a veces son graves, pero pueden tratarse. Un muchacho que se siente así puede ser más fácil de convencer por alguien que le promete dinero y respeto. Si notas estas señales, no las dejes pasar: habla con él, acércate al consejero escolar o llévalo con un profesional de la salud. Pedir ayuda a tiempo también es una forma de protegerlo.