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Así es como muchas abuelas contagian las caries a sus nietos sin querer

Elaborado por Dr. José Rubio Soto
Así es como muchas abuelas contagian las caries a sus nietos sin querer

Probar la comida del bebé es bueno, y es tierno, pero si lo haces con la misma cuchara, le puedes pasar las bacterias que causan caries. Soy doctor, y esto es lo que casi nadie sabe.

Mándaselo por WhatsApp a la abuela de tus hijos.

Los bebés nacen sin esas bacterias. Las reciben de la saliva de quien los cuida: la mamá, el papá, la abuela. Y en cuanto le sale el primer diente, ya se le puede picar.

Pasa con cosas que se hacen por amor: probarle la comida con su cuchara, soplarle para que no se queme, limpiarle el chupón con la boca cuando se cae, darle de tu vaso o darle besos en la boca.

QUÉ HACER EN SU LUGAR

Para ver si la comida quema, pruébala con otra cuchara, o espera a que se enfríe en lugar de soplarle. Si el chupón se cae, lávalo con agua. Cada quien su vaso y su cuchara.

Y cuida tus dientes. Si tú tienes caries sin tratar, es más fácil que se las pases.

Dos cosas más: nunca le pongas miel ni azúcar al chupón, y que termine su biberón antes de dormirse, no que se duerma con él en la boca.

No es dejar de darle cariño. Es dárselo de otra forma.

SÍGUEME. TODOS LOS DÍAS COMPARTO ALGO PARA CUIDAR A TUS HIJOS.

Cómo limpiarle los dientes desde bebé

Cuidar sus dientes empieza antes de lo que muchos creen. Estos pasos te ayudan desde que le sale el primero:

  1. Límpiale los dientes con un paño suave y limpio o con un cepillo de dientes para bebé. Hazlo parte de su rutina diaria, igual que el baño.
  2. Revísale los dientes con regularidad para ver si tiene manchas. Basta con levantarle el labio con cuidado y mirar con buena luz.
  3. A los dos años, empieza a usar una pequeña cantidad de pasta dental con flúor. Tu médico te puede recomendar empezar antes.
  4. Ofrécele comida sana y limita los refrigerios y las bebidas dulces. Los hábitos que forme de chiquito pueden ayudarle a tener dientes sanos toda la vida.
  5. Llévalo al dentista de forma periódica, aunque no veas nada raro.

La mancha blanca, la primera señal

En la boca viven muchas bacterias. Algunas ayudan y otras hacen daño. Las que causan caries se mezclan con la comida y forman una capa pegajosa llamada placa. Luego usan el azúcar y el almidón (el que tienen el pan, las galletas o las papas) para fabricar ácidos que desgastan el esmalte, la capa dura que protege el diente.

Durante el día, el diente pierde minerales y los recupera gracias a la saliva y al flúor de la pasta dental y del agua. Pero si hay mucho azúcar y poca limpieza, pierde más de lo que recupera. Ahí aparece una mancha blanca. Es el aviso temprano de una caries, y en esta etapa a veces se puede detener o hasta revertir si mejoras la limpieza y reduces lo dulce y lo almidonado.

Si el daño sigue, el esmalte se debilita hasta que se forma un hueco. Eso ya es permanente: solo el dentista lo puede reparar con un relleno. Además, la placa que se endurece forma sarro, que irrita las encías y puede enfermarlas.

Cuándo llevarlo al dentista sin esperar

Una caries sin tratar puede causar dolor, infección e incluso la pérdida del diente. No esperes a la siguiente cita si notas:

  • Manchas blancas en sus dientes.
  • Un hueco o una parte del diente que se ve dañada.
  • Que se queja o llora al comer o al tomar algo.
  • Las encías irritadas.

Qué niños tienen más riesgo

Cualquier niño puede tener caries, pero algunos tienen más probabilidad:

  • Los bebés y niños muy pequeños, sobre todo los que toman biberón.
  • Los que comen o beben seguido cosas con azúcar o almidón.
  • Los que no reciben suficiente flúor.
  • Los que tienen poca saliva por algún medicamento o enfermedad.
  • Aquellos a quienes no se les limpian bien los dientes.

Si tu hijo está en alguno de estos grupos, coméntalo con su dentista para que te diga cada cuánto revisarlo.