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Así empiezan los problemas en los riñones. Avísale a tu esposo

Elaborado por Dr. José Rubio Soto
Así empiezan los problemas en los riñones. Avísale a tu esposo

Si tomas pastillas para el dolor seguido, esto le puede estar pasando a tus riñones sin que te des cuenta.

Mándale esto al grupo de WhatsApp de tu familia, sobre todo si alguien tiene diabetes o presión alta.

Soy paramédico y veo a mucha gente que toma antiinflamatorios como si fueran dulces: el ibuprofeno, el naproxeno o el diclofenaco. Una pastilla de vez en cuando no es el problema. El problema es tomarlas casi diario, por semanas o meses, para la espalda, la rodilla o la cabeza.

¿POR QUÉ LES HACE DAÑO?

Tus riñones necesitan mucha sangre para limpiar tu cuerpo. Estos medicamentos hacen que les llegue menos. Si pasa de vez en cuando, se recuperan. Si pasa todos los días, se van dañando. Y lo peor es que no duele: el daño avanza sin dar señales.

Si tu esposo se toma una pastilla diario para el dolor y nunca se ha revisado, esto es para él.

¿QUÉ HACER?

Pídele a tu doctor dos estudios: uno de sangre, que se llama creatinina, y uno de orina, para ver si hay proteína. Son de los más baratos del laboratorio y detectan el daño cuando todavía se puede frenar.

Si necesitas pastillas para el dolor por más de unos días, que te revise un doctor. Un dolor que dura semanas tiene una causa, y la pastilla solo la tapa.

Revisa las pastillas para la gripa. Muchas traen ibuprofeno o naproxeno, y sin saberlo terminas tomando doble.

Cuando tomes estos medicamentos, toma suficiente agua.

CUÁNDO ES MÁS PELIGROSO

Si tienes diabetes o presión alta, porque tus riñones ya trabajan con más esfuerzo.

Si tienes más de 60 años.

Si estás deshidratado: con calor, diarrea, vómito o trabajando al sol.

Si tomas pastillas para la presión o para orinar, porque juntas les pegan más fuerte a los riñones.

El paracetamol funciona distinto y no daña los riñones de esta forma, pero tampoco se toma sin medida.

LO QUE NO SIRVE

Los tés y remedios para limpiar los riñones no reparan el daño. Lo que sí funciona es dejar de dañarlos y revisarte a tiempo.

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Si en tu familia hay alguien con problemas de riñón

Además de la diabetes y la presión alta, hay otro dato que sube tu riesgo: tener un familiar cercano, como papá, mamá o hermanos, con alguna enfermedad de los riñones. Si es tu caso, díselo a tu médico aunque te sientas bien. Muchas personas no tienen ninguna molestia hasta que la enfermedad ya está muy avanzada. Los análisis de sangre y de orina son la única manera de saber cómo están tus riñones.

Qué esperar en la consulta

  1. Dile a tu médico qué pastillas tomas, cada cuánto y desde hace cuánto. Incluye las que compras sin receta.
  2. Lleva tus últimas mediciones de presión y, si tienes diabetes, también las de azúcar.
  3. Pregunta cuál debe ser tu presión arterial. Esa cifra puede ser distinta para cada persona.
  4. Si los análisis salen alterados, el tratamiento no cura la enfermedad del riñón, pero sí puede retrasarla. Suele incluir medicamentos para bajar la presión, controlar el azúcar y reducir el colesterol. Toma solo los que te recete tu médico.
  5. No faltes a tus revisiones. La enfermedad puede empeorar con el tiempo. Si los riñones llegan a fallar del todo, se necesita diálisis, un tratamiento que hace el trabajo de los riñones, o un trasplante.

Cómo cuidar tus riñones desde casa

Tus riñones no solo hacen la orina. También ayudan a controlar la presión, producen hormonas y mantienen el equilibrio químico del cuerpo. Estos hábitos los mantienen sanos por más tiempo:

  • Come con menos sal. Fíjate en la etiqueta de embutidos, sopas instantáneas y botanas.
  • Mantén tu presión arterial controlada.
  • Si tienes diabetes, cuida que tu azúcar esté en control.
  • Limita el alcohol.
  • Llena tu plato de frutas, verduras, granos integrales y lácteos bajos en grasa.
  • Si tienes sobrepeso, baja de peso.
  • Mantente activo. Caminar todos los días ya cuenta.
  • No fumes.

Si en tu casa alguien tiene diabetes o presión alta, estos cambios sirven para toda la familia, no solo para quien está enfermo. Cocinar con menos sal y salir a caminar juntos es más fácil que hacerlo solo.