Hermana, nos enseñaron a cuidarnos del desconocido de la calle, y casi siempre el que nos lastima es alguien que ya estaba en nuestra vida.
Pásale esto a tu hermana y a tus amigas.
Un ex. Un compañero de trabajo. El amigo de un amigo. Alguien que te hizo reír, que te ayudó, que conoce a tu familia. Y por eso duele tanto: porque no lo vimos venir.
LAS SEÑALES QUE CUESTA VER
Cuando es alguien en quien confías, las señales se disfrazan.
Un comentario que te incomoda y que te da pena reclamar, porque “así es él”.
Un toque de más que dejas pasar para no hacer un drama.
Las ganas de quedarse a solas contigo: “yo te llevo”, “quédate otro rato”, “ya se fueron todos”.
Que te sirva más de tomar aunque ya dijiste que no.
Y que cuando pones un límite, te haga sentir exagerada.
Nada de esto es casualidad. Así prueba hasta dónde puede llegar. Si algo te incomoda, no necesitas otra razón. Esa incomodidad ya es suficiente para irte.
SI TU HERMANA TE CUENTA QUE LE PASÓ
Esto es lo que casi nadie sabe hacer, y es lo que más importa.
Créele. No le preguntes por qué tomó, por qué fue o por qué no gritó. Esas preguntas, aunque sean con amor, le dicen que fue su culpa. Y no lo fue.
No la presiones para que denuncie ni para que se quede callada. Dile que estás con ella, y que si decide denunciar, no va a ir sola.
Acompáñala al médico en los primeros días, aunque no quiera denunciar. Hay medicamentos que previenen el VIH y el embarazo, pero solo funcionan si se toman pronto. El del VIH, en las primeras 72 horas.
Si quiere denunciar, que antes de bañarse o lavar su ropa lo hable con quien la va a atender, porque ahí puede haber pruebas.
Muchas nunca lo cuentan porque fue alguien de confianza y sienten que nadie les va a creer. Que tu hermana sepa que contigo sí.
Nada de esto es culpa de quien lo vive. Ni la ropa, ni la hora, ni haber confiado. El único culpable es el que decidió hacerlo.
SÍGUEME. TODOS LOS DÍAS COMPARTO ALGO PARA CUIDARNOS ENTRE MUJERES.
Qué es consentimiento y qué no
Dar consentimiento es decir «sí» de forma clara y libre. Para que cuente, la persona tiene que entender lo que está pasando, poder decir qué quiere y qué no, no ser menor de edad y no estar presionada ni engañada.
- Quedarte callada no es decir que sí. No decir «no» tampoco.
- Haber dicho que sí antes, aunque sea con la misma persona, no significa que aceptaste todo lo que venga después.
- Si te presiona, te engaña o te hace sentir que le debes sexo, también es agresión, aunque no use la fuerza.
- El alcohol y las drogas, incluidas las que usan para violar en citas, también son una forma de agredir.
No tiene que tocarte para que sea agresión
La agresión sexual también pasa en persona, en línea o por mensajes. Por ejemplo:
- Que te mande fotos o mensajes sexuales que no pediste.
- Que te obligue a ver imágenes sexuales o a posar para fotos sexuales.
- Que te muestre sus genitales sin tu permiso o te espíe en momentos íntimos.
- Que te haga comentarios sexuales que no quieres, te pida favores sexuales o te amenace.
Si alguien de confianza hace esto, no es una broma. Es una señal.
Cómo acompañarla en las semanas siguientes
- Si sigue en peligro o el agresor está cerca, llama al 911.
- Si ella quiere, ayúdala a guardar capturas de mensajes y a anotar fechas y lugares mientras los tiene frescos.
- Respeta sus tiempos. No la obligues a contar todo de golpe.
- Pon atención a su salud. Los primeros signos del VIH pueden parecer gripa y aparecer y desaparecer en un plazo de 2 a 4 semanas: fiebre, escalofríos, sarpullido, sudor en la noche, dolor de músculos o de garganta, cansancio, ganglios inflamados o llagas en la boca. Si nota algo así, que vaya al médico y le cuente lo que pasó.
- Recuérdale, las veces que haga falta, que no fue su culpa.
Le puede pasar a cualquiera
La mayoría de las víctimas son niñas y mujeres, pero también hay niños y hombres. Muchas personas lo viven por primera vez en la infancia. Si tu hermano, un amigo o tu hija te lo cuenta, créele igual y acompáñalo igual.
