La diabetes no duele, por eso tantas mujeres la tienen sin saberlo. Soy doctor, y estas 8 señales no las tienes que dejar pasar, ni en ti, ni en tu esposo, ni en tus papás, porque casi siempre eres tú la que se da cuenta primero.
Pásale esto por WhatsApp a tu mamá y a tus hermanas.
1. HONGOS QUE REGRESAN
El azúcar alta cambia el ambiente de la vagina y alimenta al hongo. Una infección de vez en cuando es común. Pero si te da 3 o 4 veces al año, o no se quita con el tratamiento de siempre, revísate el azúcar antes de comprar otra crema. En los hombres pasa algo parecido: irritación o enrojecimiento en la punta del pene que regresa una y otra vez.
2. INFECCIONES DE ORINA QUE SE REPITEN
Cuando sobra azúcar en la sangre, el cuerpo la saca por la orina, y ahí las bacterias crecen más fácil. Si cada pocos meses tienes ardor al orinar, no es solo mala suerte.
3. SED QUE NO SE QUITA
Para sacar tanta azúcar, los riñones se llevan agua del cuerpo. Por eso tomas y tomas, y sigues con la boca seca.
4. ORINAR MUCHO, SOBRE TODO DE NOCHE
Es la otra cara de la sed. Si tú o alguien en tu casa se levanta varias veces al baño en la noche, pon atención. En los papás, casi siempre se lo echan a la próstata o a la edad, y puede ser el azúcar.
5. CANSANCIO QUE NO SE EXPLICA
El azúcar está en la sangre, pero no puede entrar a las células, que es donde se convierte en energía. Tienes gasolina y no le llega al motor. Muchas mujeres lo confunden con la doble jornada, los hijos o el estrés.
6. VISTA BORROSA QUE VA Y VIENE
El azúcar alta hincha el lente que tenemos dentro del ojo, y por eso unos días ves bien y otros no. Tus papás pueden pensar que ya les toca cambiar de lentes, pero graduarse la vista no revisa el azúcar.
7. HERIDAS QUE TARDAN EN CERRAR
El azúcar alta hace más lenta la cicatrización y deja pasar infecciones. Revisa sobre todo los pies de tus papás: una cortada, una ampolla o un uñero que no sana es motivo para ir al médico.
- MANCHAS OSCURAS EN EL CUELLO O LAS AXILAS
Son como aterciopeladas y no se quitan tallando. No es mugre: es señal de que el cuerpo ya no responde bien a la insulina. También salen en niños.
También pueden avisar el hormigueo en pies y manos, o bajar de peso sin intentarlo.
EN TU ESPOSO
Hay una señal que él no te va a contar como problema de salud: los problemas de erección. El azúcar alta daña los nervios y los vasos sanguíneos que se necesitan para eso. Un estudio encontró que, entre los hombres con este problema, 1 de cada 10 tenía diabetes sin saberlo, contra 1 de cada 50 de los que no lo tenían. Antes de que compre pastillas, que se haga el análisis de azúcar. Y no tiene que estar gordo: los hombres pueden tener diabetes con menos peso que las mujeres.
EN TI
Si tuviste diabetes en el embarazo, aunque se te haya quitado cuando nació tu bebé, tu riesgo sigue ahí: cerca de la mitad de las mujeres que la tuvieron desarrollan diabetes más adelante. Revísate el azúcar por lo menos cada 3 años, toda la vida. Y si tienes ovario poliquístico, tu riesgo también es más alto.
¿QUÉ HACER?
Si notas 2 o más de estas señales, en ti o en alguien de tu casa, pide un análisis de glucosa en ayunas o uno de hemoglobina glucosilada, que da el promedio de los últimos 3 meses. Son análisis de sangre sencillos, y en muchos centros de salud son gratis. Aunque no tengas ninguna señal, a partir de los 35 años hazte uno cada 3 años.
Con tu esposo o tu papá, no le digas que lo ves enfermo. Dile que se lo hagan juntos. Es más fácil que vaya si tú también vas.
Si sale alto pero todavía no es diabetes, es la mejor noticia que te pueden dar: en esa etapa todavía se puede regresar.
LO QUE NO TIENES QUE HACER
No te quedes con lo que marcó el glucómetro de alguien de la familia. Puede orientar, pero el diagnóstico se hace con análisis de laboratorio. Y no sigas tratando los hongos con cremas una y otra vez sin revisar por qué regresan.
SÍGUEME PARA QUE NO SE TE PASE EL PRÓXIMO CONSEJO PARA TU FAMILIA.
