Tu hijo puede tener parásitos y verse perfectamente sano. Muchas veces no dan ninguna señal, y cuando alguien en casa los tiene, posiblemente toda la familia los tenga.
Mándale esto por WhatsApp a quien tenga niños en casa.
Soy médica, y lo que casi nadie sabe es que cada parásito se mete por un lugar distinto, y que no todos se quitan con lo mismo.
1. OXIUROS
Son los más comunes en niños: gusanitos blancos, delgados como un hilo. La señal es la comezón en el trasero, sobre todo en la noche, porque es cuando salen a poner sus huevos. El niño se rasca, los huevos se le quedan en las uñas y de ahí pasan a las sábanas, a la ropa, a la comida y al resto de la casa. Por eso, con estos, muchas veces el médico trata a toda la familia al mismo tiempo.
2. ÁSCARIS
Es una lombriz grande, que puede medir más de 20 centímetros. Se mete cuando el niño juega en la tierra y se lleva las manos a la boca, o cuando come fruta y verdura mal lavadas. Si tiene muchas, la panza se le abulta, come y no sube de peso. A veces los papás la ven salir en el popó o en el vómito.
3. ANQUILOSTOMA
Este no se come: entra por la piel. Vive en la tierra húmeda y se mete por los pies descalzos. Ya en el intestino se alimenta de sangre, y por eso el niño se ve pálido, cansado y le puede dar anemia.
4. TENIA
Es la que muchos conocen como la solitaria. Se mete por comer carne de cerdo o de res mal cocida, y puede vivir años sin dar señales. La del cerdo tiene un riesgo que casi nadie conoce: sus huevos pueden pasar a otras personas de la casa por las manos o la comida, y en ellas formar quistes en el cerebro. Por eso, si alguien la tiene, tiene que tratarse cuanto antes.
5. FASCIOLA
Esta no vive en el intestino, sino en el hígado. Se mete al comer berros u otras plantas de agua crudas y mal lavadas. Puede dar dolor del lado derecho, abajo de las costillas, náuseas y fiebre.
CÓMO SE ELIMINAN
Lo primero es saber cuál es. Para eso el médico pide un análisis de heces, muchas veces de varios días, porque los huevos no salen siempre. Para los oxiuros hay una prueba más sencilla: una cinta adhesiva en la colita del niño en la mañana, antes de que se bañe.
Esto importa porque no todos se quitan con el mismo medicamento. El desparasitante que muchos compran en la farmacia sirve para algunos, pero no para la fasciola, que necesita otro. El médico decide cuál, cuánto según el peso y si hay que repetirlo.
Mientras dura el tratamiento, lava sábanas, pijamas y ropa interior en agua caliente. Córtale las uñas al niño y que no se las muerda. Que se lave las manos al despertar, después de ir al baño y antes de comer. Y en casa, carne bien cocida y verduras crudas bien desinfectadas.
LO QUE NO TIENES QUE HACER
No le des desparasitante a ciegas cada que sospeches: si no es el correcto, el parásito se queda. Y el ajo o las semillas de calabaza no han demostrado que los eliminen.
SÍGUEME. TODOS LOS DÍAS COMPARTO UN CONSEJO PARA CUIDAR A TU FAMILIA.
