Un auto estacionado al sol se convierte en un horno: en media hora el interior ya está 20 grados más caliente que afuera, y puede pasar de los 60. A esa temperatura, cosas que cargas todos los días se revientan, se incendian o se echan a perder. Revisa si traes alguna de estas 5.
EL VAPE
Es el más peligroso de la lista y el que menos gente sabe. Un vape junta dos amenazas en un solo aparato: una batería de litio y un líquido inflamable. Con el calor sostenido, la batería puede entrar en lo que se llama fuga térmica: pasa de estar normal a soltar llamas en segundos, y el líquido que trae al lado es combustible. Lo mismo aplica a los power banks, que son una batería cargada sin nada más que hacer, y a los celulares. Hay casos documentados de autos con los asientos quemados por un cargador olvidado. Si tiene batería, se baja contigo.
AEROSOLES
Desodorante, fijador, repelente, bloqueador en spray, pintura. Todos están sellados a presión y casi todos traen la advertencia de no guardarlos arriba de 50 grados, temperatura que un auto al sol rebasa fácil. Cuando la presión pasa el límite, la lata se revienta y dispara su contenido, y como muchos gases propelentes son inflamables, puede empezar un incendio. En Inglaterra los bomberos atendieron un auto donde un aerosol en el tablero explotó y salió por el parabrisas.
ENCENDEDORES
Traen butano a presión, que se expande con el calor. Un encendedor en el tablero puede agrietarse, reventarse o explotar, y romper cristales o quemar el asiento. Es el objeto más pequeño de la lista y de los que más olvidamos.
BOTELLAS DE AGUA Y LENTES
Suena a broma, pero está documentado: una botella de plástico transparente con agua funciona como una lupa. Un técnico de una empresa eléctrica en Idaho vio salir humo de su asiento y encontró dos marcas de quemadura bajo su botella; la empresa lo recreó y el asiento llegó a más de 100 grados. Los lentes con la mica hacia arriba en el tablero hacen lo mismo. Es poco frecuente y necesita sol directo, pero cuesta nada evitarlo: al piso, a la guantera o a la sombra.
NIÑOS Y MASCOTAS
Ya lo sabes, y aun así cada año pasa. Con 36 grados afuera, el interior puede llegar a 67 en solo 15 minutos, y abrir un poco las ventanas casi no cambia nada. El cuerpo de un niño se calienta mucho más rápido que el de un adulto, y el golpe de calor puede empezar antes de que el habitáculo llegue a 40 grados. Todo lo demás de esta lista se repone. Esto no. Ni "un ratito" ni "está dormido": el niño y el perro se bajan contigo, siempre.
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Si algo empieza a echar humo dentro del auto
- Si vas manejando, oríllate en un lugar seguro y apaga el motor.
- Bájate y saca a todos, empezando por niños y mascotas.
- Aléjate del auto y no regreses por tus cosas, ni siquiera por el celular.
- Llama al 911 aunque el fuego parezca pequeño.
- No te quedes cerca respirando el humo ni intentes apagarlo con las manos.
Señales de que el humo te hizo daño
Respirar humo o gases puede lastimar la garganta y los pulmones, aunque no te hayas quemado la piel. Las molestias cambian según lo que respiraste, pero suelen incluir:
- Tos con flema o picazón en la garganta.
- Dificultad para respirar.
- Dolor u opresión en el pecho.
- Dolor de cabeza, ojos irritados o nariz que moquea.
Si tienes dificultad para respirar o dolor en el pecho, ve a urgencias o llama al 911. Si tienes asma o algún problema crónico del corazón o de los pulmones, no esperes a ver si se te pasa: respirar humo puede empeorar esas enfermedades.
Quemaduras: cuándo no basta con aguantarte
Una quemadura de primer grado daña solo la capa de afuera de la piel. Las de segundo y tercer grado llegan más profundo y pueden causar ampollas, hinchazón y cicatrices. Como la piel queda dañada, pierde su protección y la herida se puede infectar. Si la quemadura es profunda o grande, o si salen ampollas, que la revise un médico. El tratamiento depende de qué la causó, qué tan profunda es y cuánta piel abarca. Para prevenir infecciones, usa solo lo que te indique tu médico.
