El cáncer de mama casi nunca aparece de golpe. Tu cuerpo muestra señales, muchas veces meses antes del diagnóstico, pero la mayoría de las mujeres no sabe identificarlas o las deja pasar pensando que no es nada. Hoy te comparto las cuatro señales de cáncer de mama que nunca debes ignorar, cómo hacerte el autoexamen correctamente y a qué edad empezar con las mamografías. Esta información puede salvar una vida.
SEÑAL UNO: CAMBIO EN LA FORMA O EL TAMAÑO DE UN SENO
Nadie conoce tu cuerpo mejor que tú. Si notas que un seno se ve diferente, más caído, más grande o con una forma que antes no tenía, no lo dejes pasar. Los senos no son perfectamente simétricos y eso es normal, pero un cambio nuevo, que antes no estaba, sí es motivo de revisión.
SEÑAL DOS: PIEL CON HOYITOS O ENROJECIDA
Si la piel del seno se ve hundida en algunas zonas, con textura de cáscara de naranja, o presenta un enrojecimiento que no se quita, es una señal de alerta. Ese aspecto de piel de naranja puede indicar que algo está pasando debajo de la piel y necesita valoración médica pronto.
SEÑAL TRES: PEZÓN HUNDIDO O CON LÍQUIDO
Si tu pezón siempre apuntó hacia afuera y de pronto empieza a hundirse o retraerse, revísalo. Lo mismo si sale líquido sin que estés lactando, especialmente si es transparente o con sangre. También pon atención a costras, descamación o comezón persistente en el pezón que no mejora.
SEÑAL CUATRO: BULTO EN EL SENO O EN LA AXILA
Es la señal más conocida, pero muchas mujeres solo revisan el seno y olvidan la axila. El cáncer de mama a veces se detecta primero ahí, como un ganglio inflamado o una bolita que no duele. Que no duela no significa que no sea importante: muchos bultos cancerosos no causan dolor al inicio.
CÓMO HACERTE EL AUTOEXAMEN
Hazlo una vez al mes. Si menstrúas, el mejor momento es entre el día cinco y el siete después de iniciar tu periodo, cuando los senos están menos sensibles. Primero, frente al espejo, observa forma, tamaño y piel, con los brazos abajo y luego arriba. Después, acostada o en la ducha, recorre todo el seno con las yemas de los dedos, con movimientos circulares, cubriendo desde la clavícula hasta debajo del seno, y de la axila hacia el centro del pecho. Presiona suave, medio y profundo. Al final, aprieta ligeramente el pezón para ver si sale líquido. El objetivo es simple: conocer tu normalidad para detectar cualquier cambio.
LA MAMOGRAFÍA: TU MEJOR ALIADA
El autoexamen ayuda, pero no sustituye los estudios. A partir de los 40 años, las guías internacionales de salud recomiendan una mamografía cada uno o dos años, porque puede detectar el cáncer antes de que se sienta cualquier bulto. Si tienes antecedentes familiares directos de cáncer de mama, tu médico puede indicarte empezar antes. Detectado a tiempo, el cáncer de mama tiene altas probabilidades de curación, y esa es la razón de todo esto: llegar temprano.
Este contenido es informativo y no sustituye la valoración médica. Si notas cualquier cambio en tus senos, acude con tu mastólogo o ginecólogo de confianza.
