El flujo no es suciedad. Es la forma en que tu cuerpo se limpia solo, y cambia durante el mes sin que eso signifique que algo está mal. Pero a muchas mujeres nadie les explicó eso, y por querer "limpiarse" terminan con una infección. Si te lavas por dentro, con jabón, con ducha o con algún remedio, esto es para ti. No es regaño: a casi todas nos enseñaron que así se está limpia. Aquí van 3 cosas que debes saber.
Uno. Qué es normal. El flujo normal es transparente o blanco, y en la ropa interior puede verse un poco amarillo al secarse. Unos días hay más y otros casi nada. A mitad del mes se vuelve más claro y resbaloso; antes de la regla, más espeso. Tiene un olor suave que no es mal olor. Nada de eso es infección.
Dos. Cómo saber que sí es infección. Fíjate en tres señales: comezón o ardor, mal olor, y cambio de color. Blanco y grumoso, como leche cortada, con mucha comezón: casi siempre es hongo. Aguado, grisáceo y con olor a pescado, sobre todo después de tener relaciones: casi siempre es vaginosis, un desequilibrio de bacterias que se trata con antibiótico, no con crema para hongos. Amarillo o verdoso, espumoso y con mal olor: puede ser una infección de transmisión sexual, y hay que tratar también a la pareja. Con cualquiera de las tres, ve al médico. Con más razón si además hay dolor en el vientre bajo, fiebre, sangrado fuera de la regla o estás embarazada. Y si lo que tienes es ardor al orinar y ganas de ir a cada rato, eso suele ser infección de orina: es otra cosa y también se revisa.
Tres. Lo que no debes hacer. No te laves por dentro. Ni con agua, ni con jabón, ni con ducha, ni con vinagre ni con ningún remedio. Adentro viven bacterias buenas que te protegen; el lavado se las lleva, y ahí entran las malas. Por eso las mujeres que se hacen lavados tienen más vaginosis y más riesgo de que la infección suba a la matriz. Por fuera sí: agua, y si quieres, un jabón suave sin perfume. Nada de toallitas perfumadas, desodorantes íntimos ni talco. Y no te automediques: los óvulos y cremas de la farmacia solo sirven si es hongo, y muchas veces no lo es. Lo que le sirvió a tu amiga puede taparte los síntomas y dejar la infección adentro.
Dos cosas que ayudan: ropa interior de algodón, y no quedarte mucho rato con ropa mojada o el traje de baño puesto. Y si te da hongo 4 o más veces al año, pide que te revisen el azúcar.
Esta información es educativa y no sustituye la valoración de un profesional de la salud. Ante una emergencia, llama al 911 o al número de emergencias de tu país.
Cuándo dejar de esperar y buscar atención el mismo día
- Fiebre con dolor en el vientre bajo: puede ser enfermedad inflamatoria pélvica, que daña las trompas si no se trata pronto.
- Dolor intenso al orinar o con relaciones, o sangrado abundante fuera de la regla.
- Estás embarazada y hay flujo con mal olor, ardor o pérdida de líquido.
- Llagas, ampollas o verrugas en la zona íntima.
- Síntomas tras una agresión sexual: acude a un hospital, idealmente dentro de las primeras 72 horas.
- Y si tienes defensas bajas o diabetes, no esperes a que se resuelva solo.
Si se te repite el hongo
- Confírmalo con un médico al menos una vez: muchas mujeres tratan como hongo lo que en realidad es vaginosis o una alergia.
- Pide revisar el azúcar: las candidiasis repetidas son una forma frecuente de debutar con diabetes.
- Revisa los antibióticos: tomarlos con frecuencia arrasa con las bacterias buenas y deja el terreno libre.
- Ropa interior de algodón, nada de pantalones muy ajustados todo el día, y cambiarte pronto el traje de baño o la ropa deportiva mojada.
- Nada de duchas, óvulos «de limpieza», vapores ni jabones perfumados.
- Si son 4 o más episodios al año, existe un esquema de tratamiento prolongado que indica el médico; no se resuelve repitiendo el óvulo de la farmacia.
Fuentes: Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG); CDC — guías de tratamiento de vaginosis y candidiasis.
