Soy paramédico, y la mayoría de las víboras que la gente mata en su patio no hacían nada. Así reconoces a las que sí te pueden matar.
Pásale esto por WhatsApp a quien viva en rancho o tenga patio con monte.
En México hay más de 300 tipos de serpientes y cerca de 8 de cada 10 no son venenosas. Las que sí lo son se parecen entre ellas, y eso es lo que te sirve.
LA CABEZA
Las venenosas, como la cascabel, la nauyaca y el cantil, tienen la cabeza ancha y triangular, como punta de flecha, separada del cuerpo por un cuello delgado. Es porque ahí, a los lados, cargan las glándulas del veneno. Las que no son venenosas tienen la cabeza más angosta y redondeada, que sigue derecho con el cuerpo, sin cuello marcado.
LOS OJOS
Las venenosas tienen la pupila vertical, como la de un gato. Las que no son venenosas la tienen redonda, como la tuya. Esto se ve de cerca, así que no te acerques a comprobarlo: si ya estás tan cerca como para verle el ojo, ya estás demasiado cerca.
EL CUERPO Y LA COLA
Las venenosas son gruesas y cortas para su tamaño, con la cola que se adelgaza de golpe. Las que no lo son se ven largas y delgadas de punta a punta. Y si la cola termina en cascabel y lo suena, no hay duda.
LA EXCEPCIÓN QUE TE PUEDE MATAR
La coralillo es muy venenosa y no cumple ninguna de las tres: cabeza chica y redonda, pupila redonda y cuerpo delgado. La reconoces por los anillos rojos, amarillos y negros. Hay falsas coralillos que no hacen nada, pero a simple vista es muy fácil confundirlas, y su veneno ataca los nervios y puede dejarte sin respirar. Así que la regla de verdad es esta: a cualquier víbora con anillos de colores, lejos.
Y en general, a cualquier víbora, lejos. Casi todas las mordidas pasan cuando alguien la quiere matar, agarrar o mover. Déjala ir: ella no te está buscando.
SI TE MUERDE
Aléjate de la víbora y quédate lo más quieto que puedas. Entre más te muevas, más rápido corre el veneno.
Quítate anillos, pulseras y reloj antes de que se hinche.
Deja el brazo o la pierna quieta, a la altura del corazón o más abajo.
Y vete al hospital. El antiveneno existe, en México se fabrica aquí y en el hospital público se aplica. No hay otro tratamiento.
Nunca hagas torniquete, no cortes, no chupes la herida, no pongas hielo, alcohol ni remedios caseros. Todo eso empeora el daño y te quita tiempo.
Si puedes, tómale una foto de lejos para enseñársela al médico. No la mates ni la cargues: la cabeza de una víbora muerta todavía muerde.
