Durante años, tu cuerpo te avisa que te estás enfermando de prediabetes. Tu cuello se oscurece, empiezas a ganar grasa en el abdomen, te da más sueño después de comer y cada vez tienes más antojos de azúcar. Pero casi nadie le hace caso a las señales.
Y luego llega la diabetes, y ya no hay marcha atrás.
La diabetes ocurre cuando el azúcar deja de entrar correctamente a tus células y comienza a acumularse en tu sangre. Poco a poco empieza a dañar todo lo que toca.
Primero lastima tus vasos sanguíneos. Es como si miles de pequeños cristales rasparan sus paredes durante años.
Después afecta tus ojos. Por eso muchas personas con diabetes comienzan a ver borroso y, en los casos más graves, pueden perder la vista.
También daña tus riñones. Esos filtros que limpian tu sangre trabajan día y noche, pero el exceso de azúcar los va destruyendo poco a poco hasta que dejan de funcionar correctamente.
Luego llega a los nervios. Empiezas a sentir hormigueo, ardor o pérdida de sensibilidad en los pies y las manos. Hay personas que se lastiman y ni siquiera sienten la herida.
Y mientras todo eso ocurre, tu corazón también está en peligro. La diabetes aumenta el riesgo de infartos, derrames cerebrales y enfermedades cardiovasculares.
La parte más peligrosa es que muchas veces no duele. Puedes sentirte relativamente bien mientras el daño avanza en silencio.
Envía esta información a toda tu familia: que dejen el refresco, que caminen 30 minutos al día, que le bajen al pan dulce… o vivirán sus últimos años de vida conectados a una máquina de hemodiálisis para poder limpiar su sangre.
Cómo se detecta antes de que haga daño
- Glucosa en ayuno: normal por debajo de 100 mg/dL; 100 a 125 es prediabetes; 126 o más, en dos ocasiones, es diabetes.
- Hemoglobina glucosilada (HbA1c): promedio de los últimos 3 meses. Menos de 5.7% normal; 5.7 a 6.4% prediabetes; 6.5% o más, diabetes.
- Curva de tolerancia a la glucosa, cuando el médico la considera necesaria.
- ¿Cada cuándo? A partir de los 35 años, o antes si hay sobrepeso, antecedentes familiares, presión alta, diabetes en el embarazo o ese oscurecimiento en el cuello y las axilas.
- La mancha oscura en el cuello —acantosis nigricans— no es mugre ni falta de baño: es una señal de resistencia a la insulina.
La prediabetes sí se puede revertir
Es el mensaje más importante de todo esto, y está probado en estudios grandes: un programa de cambios de estilo de vida —bajar entre 5 y 7% del peso y hacer 150 minutos de actividad física a la semana— reduce alrededor de 58% el riesgo de que la prediabetes se convierta en diabetes; en mayores de 60 años, todavía más. Eso es más efectivo que el medicamento que se usa en esa etapa. Traducido: caminar media hora al día, cinco días a la semana, y bajar unos kilos cambia el desenlace.
Si ya tienes diabetes: los números y las revisiones
- Meta general de HbA1c alrededor de 7%, aunque se individualiza según edad y otras enfermedades.
- Presión arterial controlada y colesterol vigilado: la mayoría de las personas con diabetes muere por causas cardiovasculares, no por el azúcar en sí.
- Revisión de ojos una vez al año con fondo de ojo: la retinopatía no da síntomas hasta que ya afectó la vista.
- Revisión de riñón anual con creatinina y albúmina en orina.
- Revisión de pies en cada consulta, y en casa todos los días: cualquier herida, ampolla o grieta se atiende de inmediato. Ahí empieza el 80% de las amputaciones, y casi todas eran evitables.
- Vacunas al día: influenza, neumococo, hepatitis B y COVID.
Y una advertencia sobre los remedios
No hay té, semilla, nopal en cápsulas ni «cura natural» que sustituya el tratamiento. Suspender el medicamento porque «ya me siento bien» es de las causas más frecuentes de complicaciones graves. Y ojo con los productos milagro que sí bajan el azúcar: varios han resultado contener medicamento sin declarar, en dosis que provocan hipoglucemias peligrosas.
Fuentes: American Diabetes Association — estándares de atención; Diabetes Prevention Program (DPP); Federación Internacional de Diabetes; Secretaría de Salud de México.
