Su tío pensó que el bebé se estaba riendo. Lo cargaba, lo movía con fuerza, lo aventaba al aire… pero su cerebro estaba en peligro. Comparte esta información con todas las personas que tengan hijos en casa. No toda tu familia debe cargar a tu bebe.
Porque no era risa. El movimiento brusco puede provocar una lesión interna en su cerebro, algo que muchos no saben y que puede causar daños neurológicos graves, incluso sin dejar marcas visibles. A esto se le llama síndrome del bebé sacudido. Y no ocurre por maldad, ocurre por desconocimiento.
El cerebro de un bebé aún no está listo para juegos bruscos. No está listo para sacudidas, aventadas al aire ni movimientos repentinos.
Por eso, toma en cuenta estas tres recomendaciones:
Número uno: no tienes que dejar que tus familiares carguen a tu bebé. Cuando haya visitas, es mejor explicar que el bebé no está listo para juegos fuertes, aunque parezcan inofensivos. No es grosería, es protección.
Número dos: un bebé no es un juguete. Aunque se ría o haga sonidos, su cuello y su cerebro siguen siendo muy frágiles.
Número tres: si llora, nunca lo sacudas. Déjalo en un lugar seguro, respira y pide ayuda. Calmarte tú es parte de cuidarlo a él.
Redacción Primeros Auxilios