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Salud y cuerpo

Así funciona el orgasmo femenino. Por eso dura tanto

Elaborado por Dr. José Rubio Soto
Así funciona el orgasmo femenino. Por eso dura tanto

El clímax femenino puede durar hasta 17 segundos. Hay cosas sobre el cuerpo de la mujer que nadie nos enseñó, y deberían. Hoy te explicamos cómo funciona paso a paso, y por qué puede durar tanto.

El placer femenino es distinto en cada mujer. De hecho, una misma mujer puede experimentar diferentes tipos de clímax, dependiendo de la zona que se estimule.

Para la mayoría, hay una pequeña zona en la parte externa de la vulva que es la más sensible del cuerpo femenino. Tiene miles de terminaciones nerviosas concentradas en un espacio muy pequeño, lo que la convierte en el punto clave del placer.

Otras mujeres también pueden alcanzar el clímax a través de zonas internas o incluso del pecho, que envían señales directas al cerebro.

Cuando una mujer se excita, su cuerpo reacciona: la sangre fluye hacia esa zona, aumenta el ritmo cardíaco y la respiración se acelera. También comienza la lubricación natural, que prepara al cuerpo y hace que la experiencia sea placentera y cómoda.

Si la lubricación no es suficiente, ya sea por anticonceptivos, medicamentos o estrés, los momentos íntimos pueden volverse incómodos. En esos casos, usar un lubricante de buena calidad es totalmente normal y recomendable.

Durante el clímax, se producen contracciones rítmicas que pueden durar hasta 17 segundos. Por eso decimos que dura tanto, comparado con el masculino, que es mucho más breve.

Y a diferencia de los hombres, muchas mujeres pueden experimentar varios clímax seguidos sin necesidad de un período de descanso.

El placer no es solo físico, también es emocional. Sentirse segura, amada y en confianza hace toda la diferencia. Conocer tu cuerpo es el primer paso para disfrutarlo. Comparte este video con esa amiga que merece sentirse libre y plena.

Lo que cambia en cada etapa de la vida

  • Después del parto: es normal que haya sequedad y menos deseo durante semanas o meses, por hormonas, cansancio y lactancia. Suele mejorar; si hay dolor, se consulta.
  • Con anticonceptivos hormonales: algunas mujeres notan menos deseo o más sequedad. Hay muchas opciones; se puede cambiar.
  • En la menopausia: el tejido se adelgaza y lubrica menos. Existen tratamientos locales muy eficaces —y seguros para la mayoría— además de lubricantes e hidratantes vaginales.
  • Con antidepresivos del tipo ISRS: es un efecto conocido y frecuente. No se suspende el medicamento por cuenta propia; se habla con el médico, porque hay ajustes posibles.
  • Con enfermedades crónicas como diabetes o problemas de tiroides: también influyen, y tratarlas mejora la vida sexual.

El suelo pélvico, el gran olvidado

Es el conjunto de músculos que sostiene vejiga, útero y recto, y participa directamente en el placer y en el orgasmo. Se debilita con partos, sobrepeso, estreñimiento crónico y la edad, y también puede estar demasiado tenso, lo que produce dolor. Las señales de que algo anda mal: se te escapa la orina al toser o reír, sientes peso o bulto, hay dolor con la penetración o dificultad para evacuar. Existe la fisioterapia de suelo pélvico, y funciona: no es cuestión de aguantarse ni de «así queda una después de los hijos».

Cuándo consultar

  • Nunca has tenido un orgasmo y te preocupa, o dejaste de tenerlos.
  • Dolor antes, durante o después de la relación.
  • Sangrado después del sexo.
  • Sequedad que no mejora con lubricante.
  • Falta de deseo que te genera malestar a ti, no a otra persona.
  • Y algo que conviene tener claro: no existe una frecuencia «normal» ni un tipo de orgasmo «correcto». El único parámetro válido es si tú estás a gusto.

Higiene íntima, sin mitos

La vagina se limpia sola. Basta agua y, si acaso, jabón neutro en la vulva, por fuera. Nada de duchas vaginales, óvulos «desinflamatorios» sin receta, vapores, jabones perfumados ni desodorantes íntimos: alteran la flora y provocan justo lo que quieren evitar —infecciones y mal olor—. Y si el flujo cambia de color, huele mal o produce comezón, eso se revisa, no se enmascara.

Fuentes: Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG); Sociedad Internacional para el Estudio de la Salud Sexual de la Mujer; guías de fisioterapia de suelo pélvico.