Ellos casi nunca se revisan ni le dan importancia a estos detalles, pero tú que lo ves todos los días sí los puedes notar. Si tu esposo tiene alguna de estas 3 señales, ojo: su cuerpo podría estar avisando que ya tiene prediabetes. Toma mucha agua y va seguido al baño. Si anda con sed todo el tiempo y se levanta varias veces en la noche a orinar, no lo ignores. Es de las primeras señales de que el azúcar anda alta. Le da mucho sueño después de comer y vive cansado. Ese "bajón" pesado después de cada comida y el cansancio constante son señales típicas de que su cuerpo no está manejando bien el azúcar. Le está creciendo la panza y tiene el cuello más oscuro. La grasa en el abdomen va muy ligada a la prediabetes. Y hay una señal que pocos conocen: manchas oscuras en el cuello, las axilas o los nudillos. Eso suele indicar que el cuerpo está luchando con la insulina. Lo peligroso es que la prediabetes no duele ni avisa con dolor, y muchos hombres la dejan pasar años hasta que ya es diabetes. La buena noticia: en la etapa de prediabetes todavía se puede revertir. Aquí te dejamos 3 cosas que pueden hacer juntos, además de que él se cheque con un doctor: Convéncelo de hacerse un análisis de glucosa. Es un piquete rápido y barato. Detectarlo a tiempo es lo que marca la diferencia entre prevenir o terminar con diabetes. Cambien la alimentación en casa. Menos refresco, pan dulce, frituras y azúcar; más comida real, verduras y agua. Si lo hacen los dos, es mucho más fácil que él lo sostenga. Salgan a caminar juntos. 30 minutos al día ya baja el azúcar y ayuda al cuerpo a usar mejor la insulina. Además, es un rato suyo y lo van a disfrutar. Y lo más importante: la prediabetes es la mejor oportunidad para frenar todo a tiempo. Un análisis sencillo hoy puede ahorrarle muchísimos problemas mañana.
Ellos casi nunca se revisan ni le dan importancia a estos detalles, pero tú que lo ves todos los días sí los puedes notar. Si tu esposo tiene alguna de estas 3 señales, ojo: su cuerpo podría estar avisando que ya tiene prediabetes. Toma mucha agua y va seguido al baño. Si anda con sed todo el tiempo y se levanta varias veces en la noche a orinar, no lo ignores. Es de las primeras señales de que el azúcar anda alta. Le da mucho sueño después de comer y vive cansado. Ese "bajón" pesado después de cada comida y el cansancio constante son señales típicas de que su cuerpo no está manejando bien el azúcar. Le está creciendo la panza y tiene el cuello más oscuro. La grasa en el abdomen va muy ligada a la prediabetes. Y hay una señal que pocos conocen: manchas oscuras en el cuello, las axilas o los nudillos. Eso suele indicar que el cuerpo está luchando con la insulina. Lo peligroso es que la prediabetes no duele ni avisa con dolor, y muchos hombres la dejan pasar años hasta que ya es diabetes. La buena noticia: en la etapa de prediabetes todavía se puede revertir. Aquí te dejamos 3 cosas que pueden hacer juntos, además de que él se cheque con un doctor: Convéncelo de hacerse un análisis de glucosa. Es un piquete rápido y barato. Detectarlo a tiempo es lo que marca la diferencia entre prevenir o terminar con diabetes. Cambien la alimentación en casa. Menos refresco, pan dulce, frituras y azúcar; más comida real, verduras y agua. Si lo hacen los dos, es mucho más fácil que él lo sostenga. Salgan a caminar juntos. 30 minutos al día ya baja el azúcar y ayuda al cuerpo a usar mejor la insulina. Además, es un rato suyo y lo van a disfrutar. Y lo más importante: la prediabetes es la mejor oportunidad para frenar todo a tiempo. Un análisis sencillo hoy puede ahorrarle muchísimos problemas mañana.
Redacción Primeros Auxilios