Hasta 8 de cada 10 niños rechinan los dientes en algún momento de su infancia. Se llama bruxismo, suele aparecer entre los 6 y los 10 años, y casi siempre desaparece solo. Pero hay señales que no debes ignorar. Aquí te explico cuáles son. Comparte esta información con todas las personas que tengan hijos en casa.
Primero, tranquilidad: en la mayoría de los casos el bruxismo infantil es normal. Coincide con la caída de los dientes de leche y la salida de los definitivos, y muchas veces es simplemente el sistema de la mandíbula desarrollándose y "practicando" mientras el niño duerme.
Las causas más comunes son tres: estrés o ansiedad —empezar el colegio, la llegada de un hermanito, dormir solo por primera vez—, molestias en la boca como la salida de un diente, y a veces problemas de mordida o de sueño.
[CUÁNDO SÍ PREOCUPARTE]
Ahora, las señales que sí debes vigilar. Presta atención si notas: desgaste visible en los dientes, si tu hijo se queja de dolor de mandíbula o de cara al despertar, dolor de cabeza frecuente, o si el rechinar viene junto con ronquidos fuertes o pausas al respirar mientras duerme. Cualquiera de estas cosas merece una visita al odontopediatra.
[QUÉ HACER EN CASA]
Mientras tanto, lo que sí ayuda: bajar el estrés antes de dormir, reducir pantallas en la última hora del día, y mantener una rutina de sueño tranquila y constante.
La buena noticia: la mayoría de los niños lo superan al cambiar los dientes de leche. Observa, acompaña, y si ves alguna de esas señales, consulta. Sin alarmarte de más.
La causa que más se pasa por alto: cómo respira al dormir
El bruxismo infantil se asocia con frecuencia a problemas para respirar durante el sueño. Si tu hijo ronca casi todas las noches, duerme con la boca abierta, hace pausas al respirar, se mueve mucho, suda o amanece cansado, hay que estudiarlo: amígdalas y adenoides grandes, alergias o desviación del tabique pueden estar detrás. Es importante porque un niño que no descansa bien se comporta como un niño distraído, irritable o «flojo», y muchos son tratados por conducta cuando el problema está en la respiración.
Qué hace el dentista y qué no
- Revisa el desgaste de los dientes y cómo cierra la mordida.
- En niños, la guarda oclusal no es lo habitual: la boca sigue creciendo y los dientes cambiando. Se valora caso por caso.
- En adultos sí suele indicarse guarda, hecha a la medida; las genéricas de farmacia pueden empeorar la mordida.
- Descarta caries y dolor, que también hacen apretar.
- Si hay dolor de mandíbula, chasquidos o se traba al abrir, puede haber un problema de la articulación, y eso tiene tratamiento propio.
Lo que sí ayuda en casa
- Rutina de sueño estable y suficientes horas para su edad.
- Última hora sin pantallas y sin juegos que lo aceleren.
- Habla de lo que le preocupa: cambios de escuela, un hermanito, mudanzas, pleitos en casa. El bruxismo sube en épocas de estrés.
- Nada de cafeína: refresco de cola, té y chocolate por la tarde.
- Calor suave en la mandíbula y masaje si amanece con molestia.
- Anota cuántas noches por semana ocurre: sirve para saber si mejora o empeora.
Y el mito de siempre
«Rechina los dientes porque tiene parásitos» es una creencia muy extendida y sin respaldo. La desparasitación se indica por otros motivos, no por bruxismo. Si alguien te lo recomienda como solución, es señal de que conviene consultar con un odontopediatra.
Fuentes: Academia Americana de Odontología Pediátrica (AAPD); Academia Americana de Medicina del Sueño — trastornos respiratorios del sueño en la infancia.
