Un segundo basta para que un niño se pierda. En un parque, en una plaza, en un aeropuerto. Envía esta información al grupo de WhatsApp de tu familia; esta información puede evitar una tragedia.
LA PRIMERA REGLA: QUÉDATE DONDE ESTÁS
Cuando un niño deja de ver a sus papás, lo primero que siente no es calma: es miedo. Y el miedo lo hace caminar, correr, buscarte por todos lados. Ese es el error que más complica todo, porque cada paso sin rumbo lo aleja del lugar donde tú vas a regresar a buscarlo. Por eso, la primera enseñanza es esta frase, tal cual: "Si un día ya no me ves, no corras a buscarme. Quédate donde estás, que yo voy a volver por ti". Un niño quieto se encuentra en minutos; un niño en movimiento puede tardar horas.
SI PASA EN UN TREN, METRO O CAMIÓN
Hay una excepción importante: los lugares que se mueven. Si tu hijo se queda arriba y tú abajo, o al revés, la regla es bajarse en la siguiente parada y esperar ahí, sin avanzar más. Tú harás lo mismo: uno de los dos regresa una estación, y se reencuentran. Practícalo con él antes de cualquier viaje.
A QUIÉN SÍ PEDIRLE AYUDA
Otro error común es acercarse al primer adulto que ven, por pura desesperación. La idea no es enseñarle a desconfiar de todo el mundo, sino a elegir mejor. Enséñale este orden: primero, alguien que trabaje en el lugar, con uniforme, gafete o detrás de un mostrador; segundo, un policía o guardia; y si no encuentra a nadie así, una mamá con hijos también se vale. Y una regla de oro: los adultos que ayudan no se llevan a los niños a otro lado, ayudan ahí mismo. Si alguien intenta llevárselo "para buscar a sus papás", debe negarse y gritar.
LO QUE TU HIJO DEBE SABER DECIR
Gritar "¡mamá!" entre la multitud no resuelve nada: ahí hay cien mamás. Lo que sí funciona es que pueda decir su nombre completo, el nombre completo de sus papás, y que está perdido. Y lo más valioso: un número de teléfono aprendido de memoria. Uno solo, el más importante. Porque un celular puede quedarse sin pila o perderse, pero un número en la memoria funciona siempre. Repítanlo como juego hasta que lo diga sin pensar.
CÓMO ENSEÑARLO SIN ASUSTARLO
Prepararlo no es meterle miedo: es darle herramientas. Hazlo como un juego de preguntas: "¿Qué haces si no me ves?", "¿A quién le pides ayuda?", "¿Cuál es el teléfono de mamá?". Repítelo cada cierto tiempo, sobre todo antes de ir a lugares concurridos. Y al llegar a cualquier lugar grande, acuerden un punto de encuentro visible desde lejos. Un consejo extra: tómale una foto ese día, al salir de casa; si algo pasa, tendrás su imagen exacta con la ropa que trae puesta.
LA MEJOR PROTECCIÓN ES LA PREPARACIÓN
Porque si un día llega a pasar, lo que más va a cuidar a tu hijo no es solo que tú salgas corriendo a buscarlo: es que él también sepa cómo ayudarte a volver contigo. Comparte este video con todos los papás, abuelos y tíos que conozcas. Tres minutos de información pueden evitar el peor día de una familia.
Redacción Primeros Auxilios