Un pelo de mamá le puede costar un dedo a un bebé. Se enreda en un dedito dentro del calcetín, aprieta como un torniquete y le corta la sangre. Él no puede decirte dónde le duele: solo llora. Soy doctor y esto es lo que haces.
Si ya comió, ya lo cambiaste y sigue llorando como si le doliera, quítale toda la ropa y revísale los dedos de los pies, de las manos y los genitales, con luz. Un dedo más rojo o hinchado que los demás es la señal.
Si ves el pelo y el dedo apenas está rojo, desenrédalo con las uñas, sin jalar. Si no sale o el dedo ya está morado, a urgencias: ahí lo quitan en minutos.
Y para que no pase: calcetines al revés, con las costuras por fuera, y revísale los pies cada vez que lo cambies.
