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Esto le pasa al cerebro de tu hijo cuando se desvela.

Revisado por el Dr. José Rubio Soto, médico general. Última revisión: noviembre de 2026.
Esto le pasa al cerebro de tu hijo cuando se desvela.

Cada "30 minutos más" con el celular y cada noche que lo dejas amanecer con el teléfono le están haciendo daño, aunque no lo notes hoy.

Porque dormir no es apagarse. Mientras tu hijo duerme, su cerebro está haciendo el trabajo más importante del día, y si no duerme, ese trabajo no se hace.

LO QUE ESTUDIÓ SE BORRA

Lo que aprendió en la tarde no se guarda en la tarde: se guarda en la noche, en el sueño profundo, cuando el cerebro repasa lo del día y lo pasa a la memoria de largo plazo. Si se desvela, ese repaso no ocurre, y al día siguiente lo que estudió está borroso o no está. Por eso hay niños que estudian toda la tarde y reprueban: no fue la tarde, fue la noche.

SE LE ROMPE EL FRENO DE LAS EMOCIONES

Con una sola noche corta, la parte del cerebro que dispara el miedo y el enojo se pone más sensible, y la parte que la controla, la de adelante, se desconecta. Resultado: todo le molesta, llora por nada, contesta mal, explota. No es mal carácter ni rebeldía: es un cerebro sin freno. Y a la larga, los adolescentes que duermen poco tienen más ansiedad y más depresión.

NO SE CONCENTRA, Y NO CRECE IGUAL

La atención es lo primero que se pierde: se le va la clase, se distrae, se equivoca en lo fácil. Y la hormona del crecimiento se libera casi toda en el sueño profundo; el que se desvela seguido crece menos de lo que iba a crecer, y se enferma más, porque las defensas también se reparan de noche.

Y no se recupera durmiendo hasta las 12 el sábado. El sueño que se perdió el martes se perdió.

LO QUE GANA SI SE ACOSTUMBRA A DORMIR TEMPRANO

Aquí está la buena noticia, y es rápida. Un niño que duerme sus horas (9 a 12 en primaria, 8 a 10 en secundaria y prepa) a la misma hora todas las noches, en 2 o 3 semanas es otro: se acuerda de lo que estudió, aguanta la clase sin distraerse, se enoja menos y se le pasa más rápido, se enferma menos, crece lo que le toca, y de paso deja de pedir dulces y refresco a todas horas, porque el desvelo también le sube el hambre. Los maestros lo notan antes que tú.

Cómo se hace: hora fija para dormir, aunque sea viernes; el celular cargando fuera del cuarto desde una hora antes; y nada de bebidas energéticas ni refresco de cola en la tarde. Lo va a pelear las primeras noches. A la segunda semana, su cuerpo ya lo espera.

PÁSALE ESTA INFORMACIÓN A TODAS LAS MAMÁS QUE TENGAN HIJOS EN CASA. LO DE LAS CALIFICACIONES EMPIEZA EN LA CAMA.

Cuántas horas necesita según su edad

Los más chicos necesitan todavía más que los de primaria. Según los CDC de Estados Unidos, contando siestas: de 1 a 2 años, de 11 a 14 horas; de 3 a 5 años, de 10 a 13.

Con los adolescentes pasa algo que confunde: desde la pubertad el sueño les llega más tarde, cerca de las 11 de la noche, y la escuela los levanta entre las 6 y las 7. No necesitan menos; no les alcanza la noche. Por eso la hora la pones tú: los adolescentes a los que sus papás les fijan la hora de dormir duermen más.

La última hora antes de dormir

  1. Baja la luz de la casa: mientras más luz recibe en la noche, de focos o de pantallas, menos duerme.
  2. Algo tranquilo, siempre en el mismo orden: baño tibio, dientes, leer.
  3. Celular en silencio; las alertas de mensajes no lo dejan relajarse.
  4. Cuarto silencioso y fresco, y cena ligera.
  5. Levántalo a la misma hora, también sábado y domingo.

Cuándo llevarlo al pediatra

Si duerme sus horas y amanece cansado, fíjate cómo duerme. Roncar fuerte, hacer pausas al respirar seguidas de un resoplido o un ahogo, respirar por la boca, sudar o mojar la cama pueden ser apnea del sueño. Muchas veces la causa son las amígdalas o las adenoides crecidas, y tiene tratamiento. Si un día le cuesta respirar o se le ponen azules los labios, llama al 911.