Esto es lo que le pasa al cuerpo de tu hijo cada vez que toma. Soy doctor y te lo muestro órgano por órgano, porque el alcohol no se queda en el estómago: llega al cerebro en 5 minutos.
Mándale esto por WhatsApp a tus hijos, y a quien tenga hijos que ya salen de fiesta.
Antes de empezar, una cosa que nadie les dice: la cerveza no es “más suave”. Una cerveza, una copa de vino y un caballito de tequila traen casi la misma cantidad de alcohol. Lo que le hace daño al cuerpo es el alcohol, no la bebida en la que viene.
LA BOCA Y LA GARGANTA
Es el primer tejido que toca, y lo toca puro. Por eso ahí empiezan 4 de los 7 tipos de cáncer que el alcohol puede causar: boca, garganta, laringe y esófago. Son los que nadie relaciona con tomar.
EL ESTÓMAGO
Irrita la pared y hace que produzca más ácido. De ahí vienen la gastritis y el reflujo de los que “nada más toman los fines de semana”. Y desde ahí pasa a la sangre.
EL CEREBRO: AQUÍ ESTÁ LO QUE LES PASA A ELLOS Y A TI NO
En 5 minutos ya está en el cerebro. Y el cerebro de tu hijo no está terminado: se sigue construyendo hasta los 25 años. Lo último que se termina es la parte de adelante, la que frena, la que decide, la que mide el peligro. Por eso un joven tomado hace cosas que un adulto tomado no hace: tiene el acelerador completo y los frenos a medias.
Y hay dos cosas más. En el joven, el mismo vaso sube más el alcohol en la sangre que en el adulto, y una parte mayor se va al cerebro; por eso ellos se intoxican con menos. Y la zona de la memoria también está en construcción: por eso las lagunas, el “no me acuerdo de nada”, le pegan más fuerte a él, y entre más joven empieza, más probable es que de adulto no pueda dejarlo. Eso sí está medido: los genes del alcoholismo se activan más en esos años.
EL HÍGADO
Es el que lo procesa, y lo primero que hace es llenarse de grasa. Sin dolor, sin avisar. Hígado graso a los 20 ya no es raro.
EL CORAZÓN, EL PÁNCREAS Y LO DEMÁS
Sube la presión, altera el ritmo del corazón y puede inflamar el páncreas. Y los otros 3 cánceres: hígado, colon y, en las mujeres, de mama. Siete en total. Y no hay una cantidad segura: hasta el consumo “moderado” suma riesgo.
QUÉ SÍ FUNCIONA
Enseñarle a tomar en casa “para que aprenda” no sirve: los estudios dicen lo contrario, que las reglas claras en casa son lo que más baja el consumo. Lo que sí sirve es retrasar la primera vez lo más que se pueda: cada año que un joven espera, el cerebro está más terminado y el riesgo de engancharse baja.
Y mostrarle esto. No como regaño: como lo que le va a pasar a su cuerpo.
SÍGUEME. HAY MÁS COSAS DEL CUERPO DE TUS HIJOS QUE NADIE TE EXPLICÓ.
