Si ya tienes alguno de estos 3 síntomas, cuidado: tu cuerpo podría estar avisándote que tu hígado ya está fallando.
Piel u ojos amarillos. Cuando el hígado no procesa bien los desechos, se acumula una sustancia (bilirrubina) que pone amarilla la piel y la parte blanca de los ojos. Es de las señales más claras.
Cansancio y falta de apetito. Te sientes agotado, sin ganas de comer, con náuseas o el estómago revuelto sin razón aparente. Pasa porque las toxinas que el hígado debería filtrar se quedan en tu cuerpo.
Hinchazón en la barriga o moretones fáciles. Si se te hincha el abdomen o las piernas, o te salen moretones con cualquier golpecito, puede ser que tu hígado ya no esté trabajando bien.
Lo peligroso es que el hígado aguanta mucho en silencio: puede estar dañándose por años sin dar síntomas, hasta que el daño ya está avanzado.
Aquí te dejamos 3 recomendaciones que puedes hacer para ayudar a tu hígado, además de checarte con un doctor:
Bájale al alcohol (o quítalo). Es la causa más conocida de daño al hígado. Mientras menos, mejor; tu hígado lo agradece directo.
Cuida tu peso y evita el azúcar y los ultraprocesados. El hígado graso ya es de los daños más comunes y muchas veces ni da síntomas. Comer real y moverte lo previene.
No te automediques. Tomar de más algunos medicamentos (como el paracetamol) o mezclarlos con alcohol castiga mucho al hígado. Respeta dosis y consulta antes.
Y lo más importante: ninguna recomendación reemplaza un chequeo. Un análisis de sangre sencillo (pruebas de función hepática) puede detectar problemas en el hígado antes de que sientas algo.
Redacción Primeros Auxilios