La mayoría de las enfermedades, si se detectan a tiempo, tienen tratamiento e incluso cura. Pero a muchos hombres todavía les da pena hablar de su salud. Por eso, con mucho cariño y respeto, te lo decimos: hay 3 cosas que debes hacer aunque te dé pena.
1. Revisarte los testículos
Es fácil: lo haces tú mismo, en la regadera, en menos de un minuto. Solo buscas bultos, cambios de tamaño o de dureza.
No debe darte pena: es tu cuerpo, nadie te está viendo, y conocerlo es lo más normal del mundo.
Si no lo haces: el cáncer testicular es de los más comunes en hombres jóvenes (más o menos entre los 15 y 35 años), pero detectado a tiempo se cura en la gran mayoría de los casos. Lo único peligroso es ignorarlo.
2. Hacerte el chequeo de próstata
Es fácil: muchas veces empieza con un simple análisis de sangre (el PSA). Y el examen físico dura solo unos segundos.
No debe darte pena: el médico lo ha hecho miles de veces, para él es pura rutina. Tu salud vale mucho más que un momento incómodo.
Si no lo haces: el cáncer de próstata casi no da síntomas al principio. Para cuando aparecen, a veces ya está avanzado. Revisarte a tiempo te puede salvar la vida.
3. Pedir ayuda cuando no estás bien
Es fácil: empieza con algo tan simple como hablar, con alguien de confianza o con un profesional. No necesitas tener todo resuelto para pedir ayuda.
No debe darte pena: sentir, llorar o pedir ayuda no te hace menos hombre. Te hace humano.
Si no lo haces: el silencio pesa. Lo que no se habla crece por dentro y termina afectándote a ti y a quienes te quieren.
Toda la vida te enseñaron a aguantar y a sacrificarte por tu familia. Pero la verdad es esta: tus hijos no necesitan que mueras por ellos… te necesitan vivo, sano y presente. No mueras por tu familia. Vive por ella.
Cuidarte no es debilidad. Es de lo más valiente que puedes hacer por los que amas.
Si amas a un hombre —tu papá, tu hermano, tu pareja, tu amigo, tu hijo— mándale este mensaje. A veces un texto a tiempo salva una vida.
Redacción Primeros Auxilios