Un infarto no siempre llega de golpe. Muchas veces el cuerpo da avisos antes, incluso días u horas antes. Si reconoces estos 3, podrías salvar una vida (la tuya o la de alguien más).
Molestia o presión en el pecho que va y viene. No siempre es un dolor fuerte. Puede sentirse como un peso, una opresión o un ardor en el centro del pecho que aparece, se calma y regresa, sobre todo con esfuerzo o estrés.
Dolor que se corre al brazo, mandíbula, cuello o espalda. Es de las señales más típicas y la gente no la asocia con el corazón. A veces viene con sudor frío, náuseas o mareo.
Falta de aire y cansancio sin explicación. Sentirte agotado o ahogado haciendo cosas normales, a veces días antes. En mujeres este aviso es muy común y se confunde con estrés o cansancio.
Lo peligroso es que mucha gente ignora estos avisos pensando que "ya se les pasará", y pierden tiempo valioso.
Qué hacer, además de checarte con un doctor:
No esperes "a ver si se pasa". Si el dolor de pecho es fuerte, repentino, o viene con sudor frío y falta de aire, llama de inmediato a emergencias. En un infarto, cada minuto cuenta.
Conoce tus factores de riesgo. Si tienes presión alta, diabetes, colesterol elevado, fumas o hay infartos en tu familia, tu riesgo es mayor: chécate seguido.
Cuida tu corazón desde antes. Muévete, baja la sal y las frituras, no fumes y maneja el estrés. La mayoría de los infartos se pueden prevenir años antes.
Y lo más importante: ante la duda, siempre es mejor ir a urgencias y que no sea nada, a quedarte en casa y que sí lo sea.
Si crees que tú o alguien está teniendo un infarto: llama a emergencias YA. No manejes tú mismo al hospital si puedes evitarlo.
Redacción Primeros Auxilios