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Hogar y Familia

Por esta razón los hijos de los mecánicos tienen problemas de aprendizaje.

Elaborado por Dr. José Rubio Soto
Por esta razón los hijos de los mecánicos tienen problemas de aprendizaje.

Muchos niños que no se concentran, que van atrasados en la escuela o que "no entienden", tienen un papá que llega del taller con las manos y la ropa llenas de plomo. Y nadie en la casa lo sabe.

No es culpa de él. Los mecánicos mantienen andando a medio México, con las manos, en un taller donde nadie les dio una hoja de seguridad. Pero en ese taller hay tres cosas que se van a la casa sin que las vean: plomo de las baterías, de las terminales y de las soldaduras; asbesto de las balatas y clutches viejos, que suelta fibras al lijarlos o soplarlos; y el aceite quemado, que trae metales y residuos de gasolina. Todo eso se queda en las manos, en las uñas, en la ropa y en las botas. Y así llega a la casa.

LO QUE HACE EL PLOMO EN UN NIÑO

El plomo no huele, no se ve y no duele. Cae del pantalón al piso, del piso a las manos del niño que gatea, y de las manos a la boca. Un niño chico absorbe 4 o 5 veces más plomo que un adulto con la misma cantidad, y ese plomo se va directo al cerebro que se está formando. El daño es este: menos atención, menos memoria, problemas para aprender a leer, y puntos de inteligencia que se pierden y no se recuperan. Por eso la mamá lo ve "distraído", el maestro lo ve "lento", y nadie piensa en el taller. La Organización Mundial de la Salud lo dice sin rodeos: no existe un nivel seguro de plomo para un niño.

Y en México no es raro: la encuesta nacional de salud encontró que 17 de cada 100 niños de 1 a 4 años tienen plomo en la sangre en niveles de intoxicación, y una de las fuentes que mide es justamente tener en casa a alguien que trabaja en un taller mecánico, de pintura, de baterías o de soldadura. A eso los médicos le llaman exposición paraocupacional: el papá es el vehículo, sin saberlo.

LO QUE HACE EL ASBESTO

Las balatas viejas y muchos empaques traen asbesto. Cada vez que se lijan o se soplan con aire, sueltan fibras que se pegan en la ropa y en el pelo. En la casa, la esposa que lava el pantalón es la que más las respira. El asbesto causa cáncer de pulmón y mesotelioma, que aparece 20 o 30 años después; hay estudios de esposas de mecánicos y de trabajadores del asbesto que enfermaron solo por lavar la ropa.

LO QUE SÍ SE PUEDE HACER, SIN GASTAR CASI NADA

En el taller: nunca soplar balatas con aire comprimido; mojarlas o limpiarlas con trapo húmedo. Lavarse las manos con jabón antes de comer, antes de fumar y antes de irse, y las uñas con cepillo, porque ahí se queda el plomo. Comer fuera del área de trabajo.

Al llegar: la ropa del taller se queda afuera, en una bolsa o cubeta, y se lava aparte de la de los niños, mojándola primero, nunca sacudiéndola seca. Botas afuera. Bañarse antes de cargar a los hijos, y lavar bien la cabeza. Y las manos, otra vez, antes de tocar al bebé.

Y una que casi nadie hace: si en la casa hay alguien que trabaja en un taller, pedir al pediatra una prueba de plomo en sangre para los niños chiquitos. Es un análisis, y si sale alto, se puede actuar antes de que el daño avance.

Mecánico: lo que tú haces sostiene a tu familia. Por eso vale la pena que llegues limpio.

MANDA ESTA INFORMACIÓN A QUIEN TENGA UN MECÁNICO EN CASA. ÉL NO LO SABE, Y ELLA TAMPOCO.