Una persona llega al hospital con fiebre alta, dolor intenso de cabeza y malestar en todo el cuerpo. Podría parecer dengue, influenza o una infección común. Pero hay una pregunta que puede cambiar por completo la atención: ¿en su casa hay perros o han encontrado garrapatas?
La respuesta importa porque la fiebre manchada puede comenzar con síntomas muy generales. Si nadie identifica a tiempo la posible exposición, la infección puede avanzar y dañar órganos como los pulmones, los riñones o el cerebro.
Si en tu familia hay perros, comparte esta información en el grupo de WhatsApp. Reconocer el riesgo durante los primeros días puede salvar una vida.
¿QUÉ ENFERMEDAD ES?
La fiebre manchada es una forma grave de rickettsiosis provocada por la bacteria Rickettsia rickettsii. Se transmite principalmente por la picadura de una garrapata infectada.
Los perros no contagian directamente a las personas, pero pueden transportar garrapatas hasta la vivienda. Algunas, como la garrapata café del perro, pueden mantenerse dentro y alrededor de las casas, especialmente en patios, grietas y lugares donde descansan los animales.
Por eso no basta con que el perro se vea limpio o reciba baños frecuentes.
¿CUÁLES SON LAS PRIMERAS SEÑALES?
La enfermedad puede causar fiebre repentina, dolor fuerte de cabeza, dolores musculares, náusea, vómito, dolor abdominal y falta de apetito.
Las manchas pueden aparecer entre 2 y 5 días después de comenzar la fiebre, pero algunas personas nunca las desarrollan. Esperar a que salga el sarpullido puede retrasar peligrosamente la atención.
También es posible que la persona no recuerde ninguna picadura, porque las garrapatas pueden ser pequeñas y su mordedura suele pasar inadvertida.
¿QUÉ DEBES DECIR EN LA CONSULTA?
Si alguien presenta fiebre y vive en una casa donde hay perros o se han encontrado garrapatas, debe recibir valoración médica ese mismo día. Al llegar, conviene decirlo claramente: “En casa tenemos perros y hemos visto garrapatas”.
No significa que necesariamente tenga rickettsiosis, pero es un antecedente que el personal médico necesita para valorar el riesgo.
Las pruebas de anticuerpos frecuentemente resultan negativas durante la primera semana. Por eso, cuando existe una sospecha clínica fundada, el tratamiento no debe retrasarse hasta recibir una confirmación de laboratorio. La decisión y los medicamentos corresponden al personal de salud.
Busca atención de emergencia si la persona está confundida, demasiado somnolienta, presenta convulsiones, tiene dificultad para respirar, deja de orinar o desarrolla manchas moradas que se extienden rápidamente.
¿CÓMO SE RETIRA UNA GARRAPATA?
Si encuentras una adherida a la piel, utiliza pinzas de punta fina. Sujétala tan cerca de la piel como sea posible y tira hacia arriba con presión firme y constante, sin aplastarla.
Después, limpia la zona y tus manos con agua y jabón. No intentes desprenderla con fuego, aceite, esmalte, gasolina ni vaselina. Tampoco la revientes con los dedos, porque sus fluidos pueden contener microorganismos infecciosos.
Anota la fecha y vigila durante 2 semanas la aparición de fiebre, dolor de cabeza, malestar o sarpullido. Los antibióticos preventivos no se recomiendan de manera rutinaria después de una picadura; si aparecen síntomas, consulta de inmediato.
¿CÓMO PROTEGER A TU FAMILIA?
Pide al veterinario un tratamiento adecuado contra garrapatas para cada perro. Dependiendo del animal, puede recomendar un collar, una pipeta o un medicamento oral. Un baño común no sustituye esa protección.
Revisa con frecuencia las orejas, el cuello, las axilas, el abdomen, el espacio entre los dedos y la zona debajo de la cola. Examina también a los niños después de jugar en el patio o convivir con animales que puedan tener garrapatas.
Mantén corta la maleza, retira objetos acumulados, lava regularmente la cama del perro y repara las grietas donde puedan ocultarse estos parásitos. Si existe una infestación, puede ser necesario pedir orientación veterinaria y profesional para combatir el problema.
