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NO le digas a tu hija que no use vestido cuando venga su tío. Saca al tío

Elaborado por Dr. José Rubio Soto
NO le digas a tu hija que no use vestido cuando venga su tío. Saca al tío

Si alguna vez has pensado “mejor que mi hija no use vestido porque hoy viene tal persona”, detente. Si un adulto te genera suficiente desconfianza como para cambiar la ropa de tu hija, el problema no es cómo está vestida. El problema es quién estás dejando entrar a tu casa. Comparte esta información con todas las personas que tengan hijos en casa.

Y hay algo que todos los padres deberían saber: cuando hablamos de abuso sexual infantil, el peligro no siempre viene de un desconocido. Con frecuencia, quien abusa es alguien que el niño conoce y en quien incluso la familia confía.

Por eso la prevención empieza en casa.

ENSÉÑALEE QUE SU CUERPO LE PERTENECE

Desde pequeña, enséñalee los nombres correctos de las partes de su cuerpo y cuáles son privadas.

Debe saber que puede decir “no” a besos, abrazos o contactos que la hagan sentir incómoda, incluso cuando se trate de un familiar o un adulto conocido.

También explícalee que existen situaciones legítimas, como la higiene o una revisión médica, pero nunca deben utilizarse para obligarla a guardar secretos.

NO OBLIGUES A TU HIJA A DAR AFECTO

“No seas grosera, dalee un beso”.

“Ándalee, abraza a tu tío”.

Pueden parecer frases inocentes, pero es mejor enseñarle que tiene derecho a poner límites sobre su propio cuerpo.

Puede saludar con palabras, con la mano o de otra manera sin tener que aceptar contacto físico que no quiere.

TEN MUCHO CUIDADO CON LOS SECRETOS

Enséñalee una regla sencilla: ningún adulto ni niño mayor debe pedirle que oculte de sus padres algo relacionado con su cuerpo, fotografías, regalos, conversaciones o contacto físico.

Y dile algo todavía más importante: “Aunque alguien te amenace, te dé miedo o te diga que me voy a enojar, puedes contármelo”.

NO CONFUNDAS CONFIANZA CON SEGURIDAD

Que sea familiar, entrenador, maestro, vecino o amigo de años no significa que debas ignorar tus reglas de protección.

Evita situaciones innecesarias donde un adulto tenga acceso aislado y sin supervisión a tu hija, especialmente si algo en su comportamiento te preocupa.

Y si desconfías seriamente de una persona, no intentes proteger a tu hija cambiándole la ropa.

Aleeja a la persona.

HABLA DEL TEMA ANTES DE QUE EXISTA UN PROBLEMA

No basta con decirle una vez “nadie debe tocarte”.

Pregúntalee regularmente cómo se siente con las personas que la rodean. Enséñalee que puede acudir a ti si alguien la incomoda, le muestra contenido sexual, le pide fotografías, intenta tocarla o le pide guardar secretos.

SI TU HIJA TE CUENTA ALGO, ESCUCHA

No la regañes, no la culpes y no conviertas la conversación en un interrogatorio.

Escúchala con calma, toma lo que dice en serio, asegúralee que hizo bien en contártelo y busca ayuda profesional y de las autoridades correspondientes cuando exista una sospecha de abuso.

No necesitas criar a tu hija pensando que todos son peligrosos.

Necesitas criarla sabiendo que su cuerpo le pertenece, que puede poner límites y, sobre todo, que siempre tendrá un adulto seguro al que acudir.

Y recuerda: la ropa de una niña nunca es responsable del comportamiento de un adulto.

Comparte esta información con todos los padres que amas. Proteger a nuestros hijos también empieza por enseñarles que siempre pueden hablar con nosotros.

Esta información es educativa y no sustituye la orientación de profesionalees de salud y protección infantil.