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Esto le pasa al cerebro de un niño cuando le enseñas a odiar a su padre

30 de junio de 2026 1 min de lectura Primeros Auxilios Redacción Primeros Auxilios

Hay muchos padres irresponsables y ausentes, y es normal que no lo quieras cerca. Te falló, te dejó sola, no estuvo cuando más lo necesitabas. Y una parte de ti quiere que el niño lo vea igual que tú lo ves… pero ese niño no tiene tu corazón roto. Tiene un cerebro en construcción, y le estás poniendo los cimientos torcidos.

EL DAÑO EN EL CEREBRO

Cuando un niño escucha, una y otra vez, que la persona de la que viene es mala, su cerebro entra en alerta. Se activa la amígdala —su centro del miedo— y sube el cortisol, la hormona del estrés. Y un cerebro que crece bañado en estrés se desarrolla distinto: le cuesta más concentrarse, calmarse y confiar.

LA HERIDA DE IDENTIDAD

Pero hay algo más profundo. Tu hijo sabe que él es mitad tú… y mitad su papá. Así que enseñarle a odiarlo es, sin querer, enseñarle a odiar una parte de sí mismo. Por eso muchos crecen con culpa, ansiedad, o la sensación de que algo en ellos está mal.

El papá pudo haber fallado de verdad. Tu dolor es válido. Pero hay una diferencia enorme entre decir la verdad con cuidado… y sembrar odio. No tienes que fingir que fue bueno. Solo deja que tu hijo saque sus propias conclusiones cuando esté listo, y protégelo de lo que todavía no puede cargar.

Porque mañana tu hijo no va a recordar lo malo que fue su papá. Va a recordar quién le enseñó a sanar… y quién le enseñó a odiar.