Las mujeres tienen la uretra mucho más corta que los hombres, apenas unos 4 centímetros, y por eso a las bacterias les cuesta menos llegar hasta la vejiga.
La uretra es el conducto por donde sale la orina. En los hombres mide unos 20 centímetros. Además, en las mujeres su salida está muy cerca del ano, y la mayoría de las infecciones urinarias las causan bacterias que vienen del intestino.
¿QUÉ PASA SI TE AGUANTAS?
Cada vez que orinas, la orina arrastra hacia afuera las bacterias que alcanzaron a entrar. Cuando te aguantas, se quedan más tiempo en la vejiga y tienen oportunidad de multiplicarse. Así empieza una infección.
Aguantarse de vez en cuando no suele pasar de una incomodidad. El problema es hacerlo seguido. Con los años, la vejiga se acostumbra a estirarse de más y puede costarle vaciarse por completo. La orina que se queda adentro vuelve a ser un lugar para que crezcan bacterias.
¿CÓMO SABER SI YA HAY INFECCIÓN?
Ardor al orinar, ganas de ir a cada rato aunque salga poquito, dolor en la parte baja del vientre y orina turbia o con olor fuerte.
Si además hay fiebre, escalofríos o dolor en la espalda, a un lado de la cintura, la infección pudo haber llegado al riñón. Ahí tienes que ir al médico cuanto antes. Y no te automediques con antibióticos: tomarlos mal hace que las bacterias se vuelvan más resistentes.
¿QUÉ HACER?
Ve al baño cuando tengas ganas, no cuando ya no aguantes. Toma agua durante el día. Límpiate de adelante hacia atrás, para no llevar bacterias del ano a la uretra. Y orina después de tener relaciones.
Si tu hija se aguanta en la escuela porque le da pena pedir permiso o porque el baño está sucio, platica con ella. Y díselo también a tus hijos: a ellos les pasa menos, pero les puede pasar.
