Los riñones filtran toda tu sangre una y otra vez, unos 180 litros al día, y para hacerlo necesitan agua; cuando no la tienen, empiezan a trabajar con lo que hay, y lo que hay es orina cada vez más concentrada.
Así funciona: cada minuto, tus dos riñones sacan de la sangre los desechos, el exceso de sal y las toxinas, y los mandan a la orina. De esos 180 litros que filtran, devuelven a la sangre el 99% y solo sueltan 1 o 2 litros de orina. Ese trabajo depende de una sola cosa: que haya agua suficiente para diluir lo que sacan.
LO PRIMERO: LA ORINA SE CONCENTRA
Cuando tomas poca agua, el cuerpo manda una hormona para ahorrar: el riñón filtra menos y guarda agua, y la orina sale más oscura y con olor fuerte. Ese color es el primer aviso, y casi nadie le hace caso.
LO SEGUNDO: SE FORMAN CRISTALES
En esa orina espesa, los minerales que normalmente van disueltos (calcio, oxalato, ácido úrico) ya no caben y se juntan. Primero son cristales microscópicos; con semanas de poca agua, se vuelven piedras. Y una piedra no se siente hasta que se mueve, y cuando se mueve es de los peores dolores que existen.
LO TERCERO: LAS BACTERIAS SE QUEDAN
Orinar seguido es lo que barre las bacterias de la vejiga hacia afuera. Con poca agua orinas poco, las bacterias se quedan y se multiplican: infección de orina. En mujeres es todavía más fácil, y si la infección sube al riñón, ya es fiebre y hospital.
LO CUARTO: EL DAÑO QUE NO SE VE
Con poca agua, llega menos sangre al riñón. Si es un día de calor o de mucho esfuerzo, eso puede causar un daño repentino. Y repetido por años, sobre todo en gente con diabetes o presión alta, va gastando el riñón sin que duela. Cuando duele, ya se perdió mucho.
¿CUÁNTA AGUA?
La regla más fácil es tu propia orina: amarillo muy claro, casi transparente, vas bien; amarillo oscuro, te falta. La mayoría de los adultos necesita entre 2 y 2.5 litros al día, más si hace calor, sudas o haces ejercicio. Y agua, no refresco: el refresco te hidrata poco y le mete al riñón azúcar y minerales de más. Con un vaso al despertar, uno con cada comida y una botella a la mano en el trabajo, se llega.
Y avísale a quien no toma agua: a los niños que solo piden jugo, a tu papá que dice que "no le da sed", a tu esposo que se toma 4 refrescos al día. El riñón no avisa. Se cuida antes.
MANDA ESTA INFORMACIÓN AL GRUPO DE WHATSAPP DE TU FAMILIA. SEGURO ALGUIEN AHÍ NO TOMA AGUA.
