Lo que oyen hoy a todo volumen lo van a pagar de grandes: las células del oído no se regeneran, y según la Organización Mundial de la Salud, más de mil millones de jóvenes van a perder audición por esto.
Así funciona. Adentro del oído hay un caracol, la cóclea, y dentro del caracol hay miles de células con unos pelitos microscópicos. Cada sonido que entra los mueve, y ellos le mandan la señal al cerebro. Son como el pasto: un viento normal los mece y se levantan; un vendaval los dobla, los rompe, y los que se rompen no vuelven a crecer. Nacemos con una cantidad y esa es toda la que vamos a tener.
El vendaval son los audífonos. Un audífono de los que van dentro del oído, a volumen medio-alto, mete entre 85 y 105 decibeles directo al caracol: lo mismo que una sierra eléctrica o un concierto, a 2 centímetros de las células. A 85 decibeles el oído aguanta 8 horas; a 100, que es lo normal cuando le subes para tapar el ruido del camión, aguanta 15 minutos. Después de eso, cada minuto va rompiendo pelitos. Y como no duele, nadie le baja.
LO QUE PIERDEN PRIMERO
Los agudos: las consonantes de la voz. Por eso los primeros síntomas no son "no oigo", sino "no entiendo lo que dicen cuando hay ruido", pedir que le repitan, subirle a la tele. Y el zumbido: un pitido en la noche, cuando todo está en silencio, después de horas con los audífonos. Ese zumbido no es normal ni "se pasa": es el caracol avisando que hubo daño. Si se repite, se queda para siempre.
LO QUE VIENE DESPUÉS
Lo que se pierde a los 15 no vuelve a los 30. Los otorrinos ya ven la sordera que antes empezaba a los 45 empezando a los 28. Y un adolescente que oye mal se concentra menos, rinde menos en la escuela, se aísla; a los 60, va a necesitar aparato auditivo 20 años antes que sus papás.
LO QUE SÍ FUNCIONA
La regla del 60/60: volumen al 60% del máximo, y 60 minutos seguidos como mucho, con descanso. La prueba de mamá: si tú alcanzas a oír su música desde el asiento de al lado, está muy alto. Audífonos de diadema mejor que los de adentro del oído, porque tapan el ruido de afuera y no necesitan tanto volumen; y si tienen cancelación de ruido, que la use para bajarle, no para subirle. El celular tiene un límite de volumen en configuración: ponérselo. Y si ya oye zumbidos, al otorrino, no a esperar.
No es para quitarle los audífonos. Es para que a los 40 siga oyendo la voz de sus hijos.
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No son solo los audífonos
El oído suma todo el ruido del día. Según el Instituto Nacional de la Sordera de Estados Unidos (NIDCD), los sonidos de 70 decibeles o menos rara vez causan daño; una plática normal anda entre 60 y 70. Otros ruidos están muy arriba:
- El cine: de 74 a 104 decibeles.
- Motos y cuatrimotos: de 80 a 110.
- Conciertos y estadios: de 94 a 110.
- Cohetes y fuegos artificiales: de 140 a 160.
En esos lugares, tapones para los oídos y lejos de las bocinas. A los niños chicos protégelos tú.
Qué pasa en la revisión del oído
Pide una prueba de audición si tu hijo no oye el timbre o el teléfono, o si no entiende bien cuando le hablan por teléfono. Se llama audiometría: le ponen tonos de distintas frecuencias y miden qué tan fuerte tiene que sonar cada uno para que lo escuche.
En Estados Unidos, hasta 17 de cada 100 adolescentes de 12 a 19 años ya tienen en esa prueba resultados que sugieren daño por ruido, según el NIDCD.
Cuándo sí es urgencia
Si de golpe, o en pocos días, deja de oír bien, llévalo al médico o a urgencias ese mismo día, sea cual sea la causa. Se llama sordera súbita y puede venir con el oído como tapado, mareo o zumbido. El NIDCD la considera una emergencia médica: atenderse a tiempo aumenta mucho la posibilidad de recuperar al menos parte de la audición.
