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Cómo cuidarte los pies si tienes diabetes, para que no te los corten

Revisado por el Dr. José Rubio Soto, médico general. Última revisión: noviembre de 2026.
Cómo cuidarte los pies si tienes diabetes, para que no te los corten

Si tienes diabetes, cosas que haces todos los días pueden costarte el pie. Andar descalzo en la casa, remojarte los pies con agua caliente, cortarte un callo con navaja. No porque seas descuidado, sino porque nadie te ha explicado que tu pie ya no avisa.

Mándalo al grupo de WhatsApp de tu familia. El que tiene azúcar no lo va a buscar, pero sí lo va a ver si tú se lo mandas.

¿POR QUÉ PASA?

Soy doctor y esto es lo que les explico a mis pacientes. El azúcar alta daña los nervios de los pies. Por eso puedes pisar una piedra, quemarte o cortarte y no sentir nada. Y como también llega menos sangre, esa herida cierra despacio y se infecta fácil. Casi todas las amputaciones por diabetes empiezan con una herida chiquita que nadie vio a tiempo. Eso es lo bueno: si la ves, se puede frenar.

LO QUE NUNCA TIENES QUE HACER

No andes descalzo, ni dentro de tu casa, ni en la playa, ni en la alberca.

No remojes los pies en agua caliente ni uses bolsas o cojines de agua caliente. Prueba el agua con el codo, no con el pie. Si tienes frío en los pies, ponte calcetines.

No te cortes callos ni uñas enterradas con navajas, tijeras o cortaúñas. Y no uses los parches ni líquidos para callos de la farmacia: son ácidos y en un pie que no siente hacen un agujero.

No uses zapatos apretados, de punta, ni chanclas para caminar mucho.

No fumes. El cigarro cierra todavía más la circulación de los pies.

LA REVISIÓN DE CADA NOCHE

Mírate los pies todas las noches: la planta, los talones y entre los dedos. Busca ampollas, raspones, zonas rojas o moradas, piel agrietada o callos. Si no alcanzas, usa un espejo en el piso o pide ayuda a alguien de la casa.

Lávalos con agua tibia y jabón, no más de 5 minutos, y sécalos bien entre los dedos: la humedad ahí es donde salen los hongos y las grietas.

Ponte crema en talones y planta, pero no entre los dedos.

Antes de ponerte los zapatos, mete la mano y revisa que no haya una piedrita o una costura levantada.

CALLOS Y UÑAS

Las uñas se cortan rectas, sin redondear las esquinas, y después se liman. Si tienes una uña enterrada, no la toques: eso lo tiene que hacer un podólogo o tu doctor.

El callo no se quita en casa. El callo es tu pie diciéndote que ese zapato te está apretando en ese punto. Cambia el zapato y pide que te lo quiten en consulta.

SI YA TIENES UNA HERIDA

No le pongas remedios caseros: ni ajo, ni hierbas, ni alcohol, ni mertiolate. Irritan la piel y además la pintan, y el doctor no va a poder ver si se está infectando.

Lávala con agua y jabón, tápala con una gasa limpia y no la dejes al aire.

Deja de pisar sobre ella lo más que puedas. Una herida en la planta no cierra si la sigues pisando.

Y ve al médico ese mismo día si no mejora en 2 o 3 días, se pone roja, caliente o hinchada, sale líquido, huele mal, la piel se pone oscura o negra, o tienes fiebre. No esperes a que duela. Tu pie no te va a avisar.

ZAPATOS Y CALCETINES

Zapato cerrado, ancho de la punta, suela gruesa, que se ajuste con agujetas o velcro, y con el talón bien sujeto.

Cómpralos en la tarde, cuando el pie está más hinchado, y estrénalos de a poquito: 1 o 2 horas el primer día, y revísate el pie al quitártelos.

Calcetines de algodón, sin costuras gruesas y sin resorte que te deje marca en la pierna. Se cambian diario. Nunca zapato sin calcetín.

Si ya tienes deformidad en el pie o te amputaron algo, el zapato especial para diabético sí hace diferencia; eso te lo indica tu doctor.

¿CÓMO SABER SI YA NO SIENTES?

Hay una prueba sencilla que puedes hacer en casa. Cierra los ojos y pide a alguien que te toque muy suavemente con la punta de su dedo, uno o dos segundos, la punta de los dedos de tus pies. Si en alguno no sientes nada, eso es pérdida de sensibilidad y hay que decírselo a tu doctor. En la consulta te lo confirman con un hilito de nylon. Si sientes todo y tus heridas cierran bien, tus nervios todavía están protegidos: ese es el momento de empezar a cuidarte, no cuando ya no sientes.

Y una vez al año, aunque no tengas nada, que te revisen los pies en la consulta. Un pie que se revisa a tiempo casi nunca se pierde.

SÍGUEME. CADA DÍA TE EXPLICO UNA COSA QUE TU DOCTOR NO ALCANZA A DECIRTE EN LA CONSULTA.