Durante años se dio por hecho que la que se operaba era ella, pero cuando comparas la vasectomía con la ligadura de trompas, la respuesta de quién tiene que hacerlo es clara.
LA CIRUGÍA
La vasectomía se hace sin bisturí y con anestesia local: el médico hace un piquetito en la piel del escroto, liga y corta los conductos por donde pasan los espermatozoides, y en unos minutos el hombre se va caminando a su casa. La ligadura de trompas es una cirugía en el abdomen, normalmente con anestesia general o raquídea, porque las trompas están dentro de la pelvis.
RIESGOS Y RECUPERACIÓN
Las dos son seguras, pero no pesan igual. En la ligadura, aunque es raro, se puede lastimar el intestino, la vejiga o un vaso sanguíneo, y la anestesia tiene sus propios riesgos. En la vasectomía lo más común es un moretón o molestia unos días; con hielo y reposo corto, el hombre vuelve pronto a su vida normal.
SI FALLA
Ninguna es 100% segura. Si la ligadura falla, cerca de 1 de cada 3 de esos embarazos se forma fuera del útero, en la trompa, y eso es una emergencia. En la vasectomía hay una forma sencilla de comprobar que funcionó: un estudio de semen. Eso sí: no protege desde el primer día. Quedan espermatozoides en los conductos, así que tienen que seguir cuidándose hasta que el estudio salga limpio.
LO QUE NO CAMBIA
La vasectomía no afecta la erección, el deseo ni las hormonas. El hombre sigue eyaculando igual; lo único que cambia es que el semen ya no lleva espermatozoides. Tampoco protege de infecciones de transmisión sexual. En el Seguro Social la hacen gratis, aunque no seas derechohabiente.
Las dos son definitivas, así que son para quien ya está seguro de no querer más hijos. Y si la pareja ya lo decidió, la opción más sencilla y con menos riesgos es la de él.
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